SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.
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martes, 14 de julio de 2026

EL APELLIDO OLMEDO

LOS OLMEDO DE CUERÁMARO

CAPÍTULO 7

LLEGADA DE LOS OLMEDO A CUERÁMARO DE DEGOLLADO

En el capítulo anterior se vio que José María Lázaro Olmedo Delgado y María Antonia Refugio Ramírez unieron sus destinos en 1849, en la iglesia auxiliar de la hacienda de San Juan, jurisdicción de Piedragorda, también llamada Piedra Gorda (hoy municipio de Manuel Doblado), donde residieron cerca de medio siglo y procrearon al menos trece hijos —los que hasta ahora he podido documentar fehacientemente—, de los cuales dos murieron a los pocos meses de nacidos.

Antes de continuar, para evitar confusiones, vale la pena mencionar que en las respectivas partidas de bautizo de José María Lázaro y María Antonia Refugio, así aparecen; sin embargo, en los documentos posteriores son nombrados simplemente José María y María Refugio. En adelante se nombrarán como esté asentado en el documento de que se trate.

Al comenzar el siglo XX, los Olmedo Ramírez emigraron de la Puerta de San Juan (también llamada San Juan de la Puerta), que tenía entonces una población de 660 habitantes, y establecieron su residencia en el pueblo en ciernes llamado Cuerámaro de Degollado.

AQUEL CUERÁMARO DE DEGOLLADO…

A la llegada de los Olmedo Ramírez, Cuerámaro era un pueblo emergente lleno de carencias y oportunidades. Había nacido como hacienda agrícola, fundada por el capitán español Juan de Villaseñor Orozco a mediados del siglo XVI, y así permaneció durante más de trescientos años, pasando por distintos propietarios. Los últimos fueron los Clérigos Regulares Ministros de los Enfermos, mejor conocidos como padres camilos, quienes la adquirieron en 1762 como resultado de un remate judicial y la conservaron por casi un siglo, hasta 1858, cuando los acontecimientos políticos y la ley de desamortización, conocida como Ley Lerdo (1856), forzaron su venta a favor del licenciado don Agapito de Anda.

Su nuevo propietario —congruente con el espíritu de la Ley Lerdo— decidió fraccionar los terrenos de la hacienda, fundando en su casco la congregación de Cuerámaro. Más tarde, el 12 de noviembre de 1869, el Tercer Congreso del Estado Libre y Soberano de Guanajuato decretó la erección del municipio de Cuerámaro, elevando la congregación al rango de pueblo y cabecera municipal, con el nombre de Cuerámaro de Degollado.

A partir de entonces, los cueramarenses debían hacerlo todo, porque todo faltaba…

Después de casi cinco lustros, según el Censo de 1885, la población del municipio era de 6,525 habitantes, de los cuales 3,373 se concentraban en el pueblo de Cuerámaro de Degollado. En el pueblo habían comenzado los trabajos de empedrado en las calles principales, la construcción de puentes de mampostería para cruzar la acequia, y se había delimitado el jardín. En los espacios públicos disponibles de la recién empedrada plaza, habían comenzado a establecerse tenderetes y tendajones de madera para los despachos de carne, para las “chilmoleras” y los puestos de diversos productos.

Tres lustros después, el Censo de 1900 registró en la cabecera municipal un incremento de apenas 196 personas, arrojando una población de 3,569 habitantes, de los cuales 1,739 eran hombres y 1,830 mujeres.


Cuerámaro de Degollado ca. 1915

A ese pueblo llegó en los albores del siglo XX José María Lázaro, el patriarca de la familia de los Olmedo Ramírez, y con esta, Zeferino, su séptimo hijo, que por su matrimonio con Gregoria Mireles dio origen a uno de los linajes más numerosos de Cuerámaro.

ZEFERINO OLMEDO RAMÍREZ

Nació alrededor de 1862 en la Puerta de San Juan, jurisdicción de San Pedro Piedra Gorda (hoy municipio de Manuel Doblado). Fue hijo de José María Lázaro Olmedo Delgado y María Antonia Refugio Ramírez.

Contrajo matrimonio en la vicaría de la Puerta de San Juan, a los 18 años, con Gregoria Mireles Landeros, de 17 años, el 8 de junio de 1880.



Partida de matrimonio de Zeferino Olmedo con Gregoria Mireles.
8 de junio de 1880, en la Vicaría de la Puerta de San Juan.


Gregoria Mireles Landeros nació alrededor de 1862 en Rancho Grande, jurisdicción de San Francisco del Rincón. Fue primogénita en el matrimonio de Delfino Mireles Muñoz y Romana Landeros Ornelas, casados el 11 de abril de 1861 en la vicaría de San Lorenzo del Lobo. Sus abuelos paternos fueron Justo Mireles Parra y Nicolasa Muñoz; los maternos, Dionisio Landeros y Feliciana Ornelas.

Zeferino y Gregoria vivieron alrededor de veinte años en la Puerta de San Juan, hasta que, como parte de la familia Olmedo Ramírez, emigraron en los albores del siglo XX al pueblo de Cuerámaro de Degollado, donde nacieron sus últimos cuatro de quince hijos.


Zeferino Olmedo y Gregoria Mireles (1914)


DESCENDIENTES DE ZEFERINO OLMEDO Y GREGORIA MIRELES

Este apartado abarca datos de las postrimerías del siglo XIX de la primera mitad del XX. En las fuentes digitales consultadas, no he podido localizar todos los datos para armar esta memoria genealógica de los Olmedo de Cuerámaro. Por ello, pido a los descendientes de alguno de los personajes que se mencionan en la siguiente relación, me proporcionen los datos que conozcan sobre ellos, para poder integrar de la mejor manera la memoria genealógica que espero publicar algún día no muy lejano.

  • (1881) María Luz: nació el 8 de marzo en la Puerta de San Juan.

sábado, 13 de junio de 2026

EL APELLIDO OLMEDO

LOS OLMEDO DE CUERÁMARO

CAPÍTULO 5


ALGÚN DÍA, SEREMOS ANCESTROS DE NUESTROS DESCENDIENTES

El tiempo pasa, y los días y los años se convierten en siglos. En esa línea, a través del tiempo y la distancia los apellidos se van diluyendo hasta perderse.

El ejercicio genealógico de esta serie sobre los Olmedo de Cuerámaro pretende evitar que eso suceda…

miércoles, 27 de mayo de 2026

EL APELLIDO OLMEDO

LOS OLMEDO DE CUERÁMARO

CAPÍTULO 4


SU HISTORIA ES NUESTRA PROPIA HISTORIA

Cada uno de nuestros ancestros está presente en nosotros, porque somos la continuación de ellos. Como las ramas de un árbol, nuestras familias pueden crecer en diferentes direcciones, pero nuestras raíces permanecerán unidas para darnos sustento.

Se dice que en cada familia hay alguien que parece llamado a encontrar a los ancestros, a darles vida de nuevo, a contar la historia familiar y sentir que, de alguna manera, ellos la aprueban. Así, pues, sintiendo que he sido llamado a encontrar a mis ancestros, el hacer esta investigación genealógica no ha sido una fría recopilación de datos, sino más bien volver a dar vida a todos los que nos precedieron.

¡Algún día, nosotros seremos ancestros de quienes nos sucedan…!


SINOPSIS

El linaje de los Olmedo de Cuerámaro se remonta a Thomás de Olmedo y María de Altamirano, españoles, casados alrededor de 1681 en la ciudad de Querétaro. Más tarde se establecieron en Valle de Santiago, donde nació Juan, el menor de sus hijos. La familia se trasladó a la hacienda de Chichimequillas, en Silao, alrededor de 1715. Tres años después Juan se casó con Paula Magdalena Mariscal, y de esa unión nació Vicente Antonio de Olmedo Mariscal, en 1725.

Vicente Antonio se casó con Juana María Fonseca, y tuvieron al menos cinco hijos. Joseph María Gregorio, el mayor de ellos, dio continuidad al linaje de los Olmedo de Cuerámaro.



Descendientes de VICENTE ANTONIO DE OLMEDO Y JUANA MARÍA FONSECA
(Siglo XVIII)
Autor: Horacio Olmedo Canchola (2026)


JOSEPH MARÍA GREGORIO OLMEDO FONSECA

Hijo legítimo de Vicente Antonio Olmedo Mariscal y Juana María Fonseca, nació el 11 de marzo de 1764 en la hacienda de Chichimequillas, de la congregación de Silao, en la alcaldía mayor de Guanajuato. Fue bautizado el 20 del mismo mes en la iglesia parroquial de la congregación de Silao.



Registro del bautizo de Joseph María Gregorio Olmedo Fonseca.
Congregación de Silao, 20 de marzo de 1764.

Joseph María Gregorio se unió en matrimonio con María Anna Josepha de Jesús Sánchez Rocha, alrededor de 1788.

María Anna Josepha de Jesús fue hija legítima de don Salvador Sánchez y doña María Rocha. Nació en febrero de 1770 en la hacienda El Cuecillo (Coecillo), y fue bautizada día primero de marzo en la parroquia de Silao.



Registro de bautizo de María Anna Josepha de Jesús Sánchez Rocha.
Congregación de Silao, 1 de marzo de 1770.

El matrimonio Olmedo Sánchez se estableció en la estancia de La Laja, de la jurisdicción de Silao. Es probable que durante veinte años de vida conyugal los Olmedo Sánchez procrearan varios hijos e hijas, pero hasta ahora solo he podido identificar a cuatro de ellos en los registros eclesiásticos de 1788 a 1810. Esto puede deberse a que, en aquellos tiempos, muchos infantes morían en el parto o a los pocos días, y no siempre quedaba registro de ellos. Afortunadamente, entre los hijos identificados se encuentra quien dio continuidad al linaje.


DESCENDIENTES DE JOSEPH MARÍA GREGORIO OLMEDO Y MARÍA ANNA JOSEPHA SÁNCHEZ

  • (1790 ca.) José María, nació en la congregación de Silao. Contrajo matrimonio con Antonia Delgado Gutiérrez.

miércoles, 20 de mayo de 2026

EL APELLIDO OLMEDO

LOS OLMEDO DE CUERÁMARO 

CAPÍTULO 3

Buscar nuestras raíces a través de los siglos, para encontrarnos con nuestros ancestros, es un ejercicio que nos enriquece como personas y nos permite construir un camino que nos conecta con nuestra identidad, brindándonos un sentido de pertenencia.

Al honrar el legado de nuestros ancestros, honramos nuestra propia historia.

Es ese el objetivo de esta serie de cápsulas genealógicas que presento en orden cronológico, esperando que los Olmedo de Cuerámaro se integren poco a poco a este proyecto, aportando información y fotografías que permitan enriquecer los resultados de la investigación, porque no todo está en los registros.

SINOPSIS

En los capítulos anteriores, desvelé el tronco de la estirpe, reconociendo a Thomás de Olmedo y María de Altamirano como los ancestros documentados más antiguos de este linaje. A partir de ellos, seguí por la rama de Juan de Olmedo Altamirano, para comenzar a reconstruir la historia genealógica de los Olmedo de Cuerámaro.

Juan de Olmedo nació a finales del siglo XVII en la congregación de Valle de Santiago, pero la familia Olmedo Altamirano se trasladó a la hacienda de Chichimequillas, cerca de Silao, alrededor de 1715, y tres años después Juan se casó con Paula Magdalena Mariscal, hija de Francisco Mariscal y Lucía Pérez. La pareja permaneció en Chichimequillas, donde tuvo al menos diez hijos, entre 1720 y 1741. Uno de ellos fue Vicente Antonio de Olmedo Mariscal, por donde sigue en este capítulo la línea genealógica de los Olmedo de Cuerámaro.



Descendientes de JUAN DE OLMEDO Y PAULA MAGDALENA MARISCAL
(Siglo XVIII)
Autor: Horacio Olmedo Canchola (2026)


VICENTE ANTONIO DE OLMEDO MARISCAL

Fue el cuarto hijo de Juan de Olmedo Altamirano y Paula Magdalena Mariscal. Nació en enero de 1725 en la hacienda de Chichimequillas, y fue bautizado el 21 del mismo mes en la parroquia de la congregación de Silao, de la que dependía la hacienda de Chichimequillas.

La construcción de la parroquia de Silao, dedicada al apóstol Santiago, comenzó en 1718 en el mismo lugar donde originalmente se levantó la primera ermita en la fundación, y fue concluida en 1728.

sábado, 9 de mayo de 2026

EL APELLIDO OLMEDO

 El apellido OLMEDO llegó de allende el mar. Es de origen toponímico y está vinculado a la villa de Olmedo, en la provincia de Valladolid, región de Castilla y León en la península ibérica.

Desde el siglo XV, en tiempos de don Juan II de Castilla, padre de Isabel I de Castilla, y de Enrique IV, circulaba un refrán vallisoletano que decía:

Quien de Castilla señor quiere ser, a Olmedo de su parte ha de tener”.

ANTIGUO ESCUDO DE LA VILLA DE OLMEDO

Esta sentencia, que se recoge en un antiguo escudo de armas de la villa de Olmedo, aludía a la importancia estratégica de la villa y a la influencia política y social que ejercieron los olmedanos durante la guerra civil entre Castilla y Aragón, que culminó precisamente en la batalla de Olmedo en 1445.

El apellido Olmedo se consolidó en Castilla y zonas aledañas. Con el tiempo se extendió a otras regiones de la Península, y a partir del siglo XVI lo encontramos en diversas partes de las posesiones españolas del Nuevo Mundo. En la actualidad, es relativamente común encontrar el apellido Olmedo en países como México, Argentina, Paraguay, Ecuador y Perú, entre otros. En México, su mayor incidencia se observa en Veracruz, Estado de México, Ciudad de México, Jalisco, Oaxaca, Guanajuato y Puebla. Más tarde, a partir del siglo XX, se expandió por América del Norte llevado principalmente por migrantes mexicanos, aunque también de las otras nacionalidades mencionadas.

LOS OLMEDO, DE CUERÁMARO

A diferencia del apellido Canchola, que en Cuerámaro tiene diversas ramificaciones, el Olmedo deriva de una misma rama, y se puede decir que casi todos los Olmedo de Cuerámaro son parientes, aunque en la actualidad la gran mayoría de ellos se ha diseminado por distintas ciudades y regiones del país y en el extranjero.

Para establecer una línea conductora del linaje de los Olmedo de Cuerámaro, entre los que con orgullo me cuento, acudí a registros eclesiásticos y civiles de diversas entidades del país, especialmente de los actuales estados de Querétaro y Guanajuato. En esta entidad, consulté archivos de Salamanca, Valle de Santiago, Silao, San Francisco del Rincón, Romita, San Pedro Piedragorda, León, Cuerámaro, Abasolo y Pénjamo, utilizando la base de datos digital de Family Search, y otras similares. Con esas herramientas, después de ir depurando minuciosamente la información, localicé registros eclesiásticos del siglo XVII que hicieron posible llegar hasta THOMÁS DE OLMEDO, a quien hasta ahora he identificado como el tronco documentado más antiguo de la estirpe de los Olmedo de Cuerámaro, a través de más de 350 años de historia.

THOMÁS DE OLMEDO

THOMÁS DE OLMEDO, español, nació alrededor de 1665, y falleció en 1720 en Valle de Santiago, jurisdicción de la Villa de Salamanca, en el actual estado de Guanajuato; sin embargo, hasta ahora no he podido confirmar la fecha ni el lugar de su nacimiento.

EL TRONCO: OLMEDO ALTAMIRANO

Con base en distintos documentos, específicamente los registros de bautizo e información matrimonial de algunos de sus hijos, se sabe que contrajo matrimonio con MARÍA DE ALTAMIRANO MARTIN en la ciudad de Querétaro, alrededor de 1681.

Partida del bautismo de María Altamirano Martin (12 de abril de 1667)

MARÍA DE ALTAMIRANO, hija de Marcos Altamirano y Juana Martin, nació en la ciudad de Querétaro en abril de 1667, y fue bautizada el 12 del mismo mes en la parroquia de Santiago de la misma ciudad.

El matrimonio Olmedo Altamirano vivió por algún tiempo en la ciudad de Querétaro, donde nació su hijo Antonio, en 1682.

A partir de 1690, encontramos a los Olmedo Altamirano residiendo en la congregación de Valle de Santiago, jurisdicción de la villa de Salamanca, en el actual estado de Guanajuato. Allí procrearon, al menos, a otros cuatro hijos: Tomás, Juan Francisco, José y Juan, todos ellos de apellido Olmedo Altamirano.

(CONTINUARÁ)


miércoles, 25 de febrero de 2026

UNA ABREVIATURA MAL INTERPRETADA DESPLAZÓ DIEZ MESES LA FECHA DE LA MERCED FUNDACIONAL DE LA ESTANCIA DE CUERÁMARO

Horacio Olmedo Canchola (2026)

Durante más de medio siglo se ha dicho y aceptadoque la merced otorgada a Diego de Orozco para el establecimiento de la estancia de Cuerámaro fue concedida el 8 de enero de 1543. Sin embargo, una revisión  de los expedientes originales del Archivo General de la Nación permite afirmar que esa fecha no es correcta.

Esto pudiera parecer un un detalle menor; pero es en realidad una precisión significativa para la historia local.

LO QUE SE HA DICHO


La actual ciudad de Cuerámaro tiene su origen en la estancia de don Juan de Villaseñor Orozco, establecida alrededor de 1542 en territorio de Chichimecas, al norte del Río Grande. La propiedad quedó consolidada en 1543 con la merced que le otorgó el virrey Antonio de Mendoza a nombre de su hijo Diego de Orozco, consistente en caballería y media de tierra, de conformidad con los términos de otra merced antecedente otorgada el mismo día a favor de Villaseñor, en Curiapo y Epexan, en Michoacán.

Refiriéndose a la merced de Diego de Orozco, el señor José Vicente Canchola, en su opúsculo Nacimiento y desarrollo de un pueblo: Cuerámaro, publicado en 1969, menciona que el historiador J. Jesús Félix Magaña, originario de Cuerámaro, le proporcionó una copia fotostática de la merced otorgada a Diego de Orozco, que él a su vez había recibido de don Pedro Martínez de la Rosa, quien había localizado el documento original en el Archivo General de la Nación (AGN), el cual se conserva en el expediente 502, volumen 2 del Ramo de Mercedes.

La fotocopia incluía, en el reverso, una transcripción paleográfica hecha por Martínez de la Rosa o por Jesús Félix, en la que se indicaba como fecha de la merced el 8 de enero de 1543, aun cuando el texto del expediente 502 no consigna fecha alguna y tan solo señala la expresión de uso común: “diósele como a los demás el dicho día”.

Merced a Diego de Orozco en Cuerámaro. Exp. 502, Vol. 2, Ramo Mercedes, AGN.

Desde entonces, esa fecha ha sido considerada válida para la merced que dio origen a la estancia de Juan de Villaseñor, y ha aparecido como tal en distintos medios y publicaciones, incluyendo mi monografía Desde los muros de una hacienda: Cuerámaro, publicada en dos ediciones, sin que se hubiera presentado objeción alguna.

LA DUDA


Hace poco, revisando algunos documentos para preparar unos apuntes sobre la historia de la Parroquia de Cuerámaro, retomé la merced del expediente 502 y, al llegar a la expresión mencionada, me surgió la duda sobre la fecha, pues esta hacía referencia a la correspondiente a Juan de Villaseñor. Esto me llevó a consultar nuevamente los originales de ambas mercedes en los expedientes 499 y 502 (de los cuales había obtenido copias fotostáticas alrededor de 1980), pero ahora utilizando los expedientes digitalizados por el AGN.

Al ampliar en pantalla el documento para analizar la escritura de la fecha contenida en la merced del expediente 499, observé la abreviatura del mes —que supuestamente era “enero”— y decidí confrontarla con las fechas de otras mercedes de los meses anterior y posterior en el mismo volumen.

Detalle de la fecha de la Merced a Juan de Villaseñor. Exp.499, Vol. 2, Mercedes, AGN.

De esa manera pude constatar que la merced a Juan de Villaseñor Orozco (Exp. 499) sirvió para señalar los términos y fecha de las mercedes otorgadas el mismo día a favor de Juan de Villaseñor, el Mozo (Exp. 500); Francisco de Orozco (Exp. 501); Diego de Orozco (Exp. 502), y a Juan Xaramillo (Exp. 503).

Enseguida se observan las abreviaturas del mes de enero y de noviembre, tomadas respectivamente de dos mercedes del volumen 2:

Abreviatura de “enero” en la Imagen 5, Exp. 5, Vol. 2, Merecedes, AGN.

Abreviatura de "noviembre" en la Imagen 407, Exp. 499, Vol. 2, Mercedes, AGN.

EL RESULTADO


Finalmente, la revisión de las mercedes previas y posteriores a la de Villaseñor —desde octubre, cuyo último expediente es el 489, fechado el 30 de octubre de 1543, y las de diciembre, siendo el primer expediente el 533, fechado el primero de diciembre de 1543— permite concluir que la verdadera fecha de la merced a Diego de Orozco, conforme a la de Juan de Villaseñor, no es el 8 de enero de 1543

LA CONCLUSIÓN

Sepan cuantos esta nota vieren que LA VERDADERA FECHA DE LA MERCED A DIEGO DE OROZCO, HIJO DE JUAN DE VILLASEÑOR, EN CUERÁMARO, ES EL 8 DE NOVIEMBRE DE 1543.

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domingo, 20 de noviembre de 2022

SERIE: CÁPSULAS DE CUERÁMARO HISTÓRICO

CÁPSULA No. 2 DE CUERÁMARO HISTÓRICO, SEGUNDA ETAPA


LA MONEDA DE NÍQUEL


¿SABÍAS QUE...?

En noviembre de 1883, el gobierno de Manuel González decretó la emisión de la moneda de níquel de 1, 2 y 5 centavos, que sustituía a la de plata y de cobre que estaban en circulación. La noticia de inicio de la circulación de las nuevas monedas se dió a conocer en El Nacional del 5 de enero de 1883

La medida generó gran descontento y rechazo de la moneda por parte de la población y el comercio. Esa situación provocó el "Motín del Níquel" en el Zócalo de la ciudad de México, que se generalizó en toda la República.


¿Sabías que...?

LA MONEDA DE NÍQUEL EN CUERÁMARO DE DEGOLLADO

En el pueblo de Cuerámaro de Degollado, los comerciantes establecidos también se manifestaron en contra del uso de la moneda de níquel, lo que obligó a la celebración extraordinaria de una junta del Ayuntamiento, como se asienta en acta del 19 de diciembre de 1883, en la que textualmente se lee lo siguiente:

El Ciudadano Presidente, habiéndose anunciado estar abierta la Sesión, hizo de manifiesto: que el día de hoy el comercio ó para mejor dicho las personas que lo forman, se han reusado sin ninguna razón legal á admitir la Moneda del Nikel, unos serrando sus establecimientos y los otros poniendo un precio alzado á sus mercancías, difundiendo con este hecho una alarma en la Sociedad; circunstancia mas que bastante para tener un conflicto y por lo mismo es de opinión se Acuerde una medida eficaz para evitar con ella los abusos que han cometido los comerciantes porque algunos de ellos han exagerado tanto la desapreciacion de tal Moneda que han estado tomándola con ciento por ciento en cambio de sus mismas mercancías á cuya proposición recayó el Acuerdo que sigue: Por de pronto recuérdese al comercio la circular expedida con fecha 20 veinte de febrero próximo anterior por la Jefatura Superior de Hacienda del Estado, recordando con ella á los comerciantes la obligación que tienen de admitir la relacionada Moneda por su intrincico (sic) valor, evitándoles á la vez la alza de sus efectos y se eleve una consulta al Supremo Magistrado del Estado [...]

"La Plaza" de Cuerámaro de Degollado (ca. 1950). En primer plano se observa un tendajón con el letrero "Restaurante Palermo", porque antes de que se vendieran en ese sitio ollas de barro, canastas y otros artículos, un grupo de damas, encabezadas por la señora Rosario Chávez, expendían pateles y gelatinas en beneficio de la Parroquia de Cuaerámaro. Al fondo de la fotografía se observan las grandes palmeras que estaban en lo que fue el Jardín de los Héroes (ahora ocupado por una sección del mercado municiapal), el reloj, la cúpula de la capilla de San Francisco  



miércoles, 16 de noviembre de 2022

SERIE: CÁPSULAS DE CUERÁMARO HISTÓRICO

PRESENTACIÓN

En el año 2015 inicié una serie de publicaciones breves a las que llamé "Cápsulas de Cuerámaro Histórico".

Fueron muy leídas e, incluso, "pirateadas"...

Hoy he tomado la decisión de volver a publicarlas, para darles difusión, recordando lo que decía Joaquín García Icazbalceta en el prólogo al libro "Noticias de México", de Francisco Serrano:

Que un autor vea con pena quedar manuscrita su obra por falta de medios para imprimirla, es un triste espectáculo que cada día presenciamos; pero que deliberadamente se ponga un hombre a escribir para sí solo, sin acordarse de que puede ser útil a otros lo que él escribe, es una mal entendida modestia o punible egoísmo.


CÁPSULA No. 1 DE CUERÁMARO HISTÓRICO, SEGUNDA ETAPA

Histórica y geográficamente, el territorio cueramarense es una parte insignificante del planeta tierra, resulta imperceptible en el continente americano, aparece diminuto en el marco de la República Mexicana y muy pequeño en el mapa del estado de Guanajuato... pero es mi tierra.

Este espacio nace con el fin de difundir aspectos históricos y anecdóticos de Cuerámaro y de su gente, con respeto y cariño por esa tierra que ha sido cuna de muchos que con orgullo llevamos el gentilicio de CUERAMARENSE. No tiene fines políticos ni partidistas, no pretende juzgar ni difamar, y mucho menos criticar para destruir. Busca dignificar el significado de esa pequeña partícula del Universo, como marco para la construcción de una identidad histórica de sus habitantes.

¿SABÍAS QUE...?

El territorio cueramarense se asienta sobre las amplias llanuras del Bajío guanajuatense; pero también parcialmente, al poniente, en la sub provincia de los Altos de Jalisco, que empieza en la sierra de Pénjamo y sirve de límite, por ese lado, a la región del Bajío guanajuatense.

Esquema elaborado por Horacio Olmedo Canchola

A principios del siglo XVI, cuando llegaron los españoles, los límites del reino de Michoacán y los del imperio azteca dejaban al margen de sus dominios el territorio localizado al norte del río Grande (Lerma), y que ese territorio estaba habitado por diversos grupos de nómadas conocidos genéricamente como chichimecas.

Sabías que...

Según algunos autores, el epíteto de chichimeca significa "perros que arrastran la soga", pero que a principios del siglo XVII Fernando de Alva Ixtlixochitl escribió que el término quiere decir "águilas", en la lengua de los propios chichimecas.

Sabías que...

Los principales grupos chichimecas eran cuatro, y se identificaban como guachichiles, pames, zacatecos y guamares, y que el territorio del actual municipio de Cuerámaro quedaba comprendido en los dominios de los guamares; pero que debido a la amplitud de las regiones ocupadas por las distintas tribus y por la inestabilidad de sus límites, la frontera con el río Grande era una zona marginal disputada, cohabitada o dominada por guamares, guachichiles y michoacanos...

(PARA SABER MÁS, véase Horacio Olmedo Canchola. Cuerámaro... desde los muros de una hacienda, 2ª edición, Colección Bicentenario, México: Gobierno del Estado de Guanajuato, 2010)


martes, 30 de marzo de 2021

LAS CANDIDATURAS MUNICIPALES EN CUERÁMARO… EN 1917

Tras la promulgación de la Constitución de 1917, el 11 de marzo de 1917 se realizó en México la primera elección federal con sufragio directo, para elegir a los miembros del nuevo Congreso y al presidente de la República. En la contienda para la Presidencia participaron Venustiano Carranza, por el Partido Liberal Constitucionalista; José Pablo González Garza, por la Liga Democrática; Nicolás Zúñiga y Miranda —el candidato perpetuo— y Álvaro Obregón Salido, estos dos últimos como independientes. El ganador de la contienda electoral, con el 97.18% de los sufragios, fue Venustiano Carranza, quien desde antes ostentaba el cargo de Primer Jefe de la Revolución Constitucionalista y Encargado del Poder Ejecutivo de la Nación. Carranza protestó como presidente de la República el 1 de mayo de 1917, para el periodo 1917-1920, que no pudo terminar por haber sido asesinado la madrugada del 21 de mayo de 1920.


El movimiento revolucionario había dejado un país difícil de gobernar, donde proliferaban caudillos y caciques que seguían controlando las distintas regiones donde actuaban, seguidos por grupos que se aglutinaban en torno a ellos. Así comenzó el periodo de los gobiernos de la revolución.

En el estado de Guanajuato, en virtud del decreto de 23 de marzo de 1917, expedido por don Venustiano Carranza, se convocaron elecciones para integrar los Poderes Legislativo, Ejecutivo y Judicial del Estado, las cuales se llevaron a cabo el 6 de mayo, resultando electo Gobernador del Estado Libre y Soberano de Guanajuato el general y licenciado Agustín Alcocer, para el periodo que terminaría el 25 de septiembre de 1919.

Lic. y Gral. Agustín Alcocer



Como en otros estados del país, en Guanajuato predominaban los problemas de desempleo, hambre y carestía, factores que provocaron la formación de gavillas de excombatientes revolucionarios que asolaban caminos y asaltaban a pequeñas poblaciones.

Según noticias de la época, el pequeño pueblo de Cuerámaro, en El Bajío guanajuatense, era asolado constantemente por las chusmas vandálicas de Domingo Fernández (a) “Garrote”, con más de trescientos integrantes armados a caballo. Para hacerles frente y contenerlos, los vecinos de Cuerámaro se organizaron para la defensa del pueblo por medio de las armas, logrando juntar más de doscientas carabinas, “las que funcionarían en caso ofrecido, dentro de los diez grandes fortines levantados para dicho objeto”. Uno de esos fortines estuvo en la esquina nororiente de la azotea de la construcción de lo que fuera la tienda de la sociedad mercantil “Canchola, Enríquez, Ayala”, que luego paso a ser propiedad del señor José Vicente Canchola, donde instaló su residencia y la tienda que durante muchos años se llamó “El Progreso” y luego “Comercial Canchola Ayala”. ¿Dónde estarían ubicados los nueve restantes?

A finales de 1917, Cuerámaro preparaba la contienda electoral para elegir a los munícipes que regirían durante el año de 1918. El corresponsal del periódico El Pueblo, de la Ciudad de México, informaba sobre las candidaturas en Cuerámaro, en la página nueve de la publicación del jueves 22 de noviembre de 1917.

El texto de la nota es como sigue:

LAS CANDIDATURAS MUNICIPALES EN CUERÁMARO

(Por correo)

GUANAJUATO, noviembre 19.

Comunican de Cuerámaro, villa que pertenece a este Estado, sobre la bien acordada candidatura para los munícipes que deberán regir el próximo año de 1918, y la cual fue formada de los mejores elementos con que cuenta dicha villa.

La plataforma es la siguiente: Propietarios: 1º. Epigmenio Manríquez; 2º. Zeferino Olmedo; 3º. Arnulfo Arias; 4º. Domitilo Castro; 5º. Catarino Espinosa; 6º. Arnulfo Nieto; 7º. Lucas López; 8º. Santiago Ortega; 9º. Andrés Vásquez.

Suplentes: 1º. Juan González; 2º. Francisco Carrada; 3º. Joel Rojas; 4º. Manuel Cisneros; 5º. Joaquín Vargas; 6º. Alejandro Negrete; 7º. Juan Rojas; 8º. Dionisio Negrete; 9º. Manuel Gómez.

CUÁL HA SIDO LA ACTITUD DE LOS CUERAMARENSES

Mucho se espera de dicha corporación al salir triunfante (lo cual con seguridad se logrará), en vista de que todas las personas que firman dicha plataforma son amantes de velar por los derechos e intereses del proletario, y con especialidad muchos de esos mismos ciudadanos fueron los primeros en implantar en ésta la defensa del pueblo por medio de las armas, pues su número asciende a más de doscientas carabinas, las que funcionarán en caso ofrecido, dentro de los diez grandes fortines levantados para dicho objetivo.

En realidad, es de alabarse la actitud que siempre han asumido los vecinos de Cuerámaro en defender su pueblo de la reacción. Nuestros lectores recordarán de los dos asaltos que hicieron las chusmas vandálicas de Domingo Fernández (a) “Garrote” a dicha villa, los que costaron bien caro a éstas, pues en el último ataque del dos de enero, los trescientos reaccionarios que venían, seguros de la plaza, no lograron su objetivo, sino más bien se llevaron un buen número de heridos atravesados en sus mismos caballos.

Ojalá que los vecinos de todos los pueblos del Estado se unieran como lo están los cueramarenses, quienes jamás han molestado al Gobierno con pedirle ni una pequeña guarnición, sino que ellos mismos, con sus propias armas están listos para la defensa de sus hogares e intereses. Si esta unión de vecinos fuese así en otros pueblos, muy pronto estaría pacificado el Estado, porque las fuerzas del Gobierno que están de destacamento en varias plazas se dedican solamente a exterminar a los asaltantes de caminos, únicos que quedan por estos rumbos.

 Conforme a la información que da José Vicente Canchola, para el año 1918, asumió el cargo de presidente municipal el señor Manuel Gómez, que aparece como 9º suplente según la información del artículo publicado en El Pueblo.

Nota publicada el 22 de noviembre de 1917 en la página 9
del periódico El Pueblo, Año III, Núm. 1106, Ciudad de México


jueves, 27 de agosto de 2020

LOS RESTOS DE MINA: EN BUSCA DE EXPLICACIONES Y CERTEZAS

¿EN REALIDAD SON LOS RESTOS DE XAVIER MINA...?

Autor: Horacio Olmedo Canchola 2020

Estudio topográfico de la localización del fuerte de Los Remedios (Horacio Olmedo Canchola)

El 19 de julio de 1823, el Soberano Congreso Mexicano decretó el reconocimiento como “beneméritos de la patria en grado heroico”, a Hidalgo, Allende, Aldama, Abasolo, Morelos, Matamoros, Leonardo y Miguel Bravo, Galena, Jiménez, Mina, Moreno y Víctor Rosales, y ordenó la exhumación de sus restos y el traslado a la Ciudad de México para que fueran honrados y depositados en la Catedral Metropolitana.

En Guanajuato, la exhumación de los restos de Xavier Mina estuvo a cargo del coronel José Antonio Huidobro, del bachiller José María Sixtos, teniente de cura en la hacienda de Cuerámaro; de Ermenegildo Ramos y José Mariano Negrete, regidores del Ayuntamiento de Pénjamo, y del teniente coronel José María Figueroa, quienes acompañados por dos guías lugareños —que supuestamente conocían el lugar de la sepultura— procedieron a la localización y rescate de los restos del navarro en el campo de El Tigre, donde había estado un campamento realista durante el sitio que Liñán impuso a Los Remedios entre septiembre y diciembre de 1817.

Después de cumplido el encargo, la Diputación Provincial de Guanajuato informó que los restos de Xavier Mina habían sido exhumados el 25 de agosto de 1823 “en el campo de San Gregorio, en la jurisdicción de Pénjamo”, y que fueron enviados a Guanajuato para que de ahí salieran a la Ciudad de México.

En el año de 2010, con motivo de la conmemoración del Bicentenario del inicio de la Independencia, se llevaron a cabo diversos estudios científicos a los restos que desde 1925 se encontraban en la Columna de la Independencia.

Los restos atribuidos a Xavier Mina se encontraban en una urna de madera con tapa de terciopelo acojinada. Sin embargo, según el informe oficial publicado en 2012, la urna contenía en realidad más de 200 piezas óseas, correspondientes a huesos largos y cortos, costillas y vértebras, omóplatos e iliacos, así como dos cráneos, todos ellos pertenecientes en su conjunto a diferentes individuos, la mayoría del sexo masculino, aunque también algunos pertenecientes al sexo femenino y otros de infantes.

No obstante, los estudios practicados permitieron la recomposición de ocho individuos que para su identificación fueron registrados con letras de la A a la H. En lo que se refiere al individuo registrado con la letra F, el informe dice que corresponde a un adulto joven (25 a 30 años) con una estatura de 1.70 m, y que probablemente sean de Xavier Mina.


Por lo anterior, al margen de los estudios realizados y más allá de las versiones oficiales sobre la autenticidad de los restos atribuidos a los beneméritos de la patria, hasta ahora se han soslayado o ignorado serios errores históricos que permiten plantear la hipótesis de que los restos atribuidos a Xavier Mina no son en realidad los del navarro, sino los de un soldado realista desconocido, que fue sepultado en el campo atrincherado de El Tigre, donde estuvo uno de los campamentos del ejército español que sitió al fuerte de Los Remedios entre septiembre y diciembre de 1817.

Este planteamiento se sustenta principalmente en el análisis objetivo de un documento fundamental, titulado “Certificado de la exhumación del cadáver del Benemérito Ciudadano Francisco Xavier de Mina”, expedido y firmado por el bachiller José María Sixtos, teniente de cura de la parroquia del partido de Cuerámaro, el 27 de agosto de 1823,[1] cuyo texto dice lo siguiente:

En cumplimiento al oficio que me dirigió el señor coronel D. José Antonio Huidobro, pasé el veinte y cinco de la fecha, en compañía de los señores regidores del Ayuntamiento de Pénjamo, D. Ermenegildo Ramos, D. José Martiniano Negrete y del teniente coronel D. José María Figueroa, al campo del sitio del Fuerte de los Remedios (alias San Gregorio) donde por dos individuos fuimos guiados al lugar donde fue sepultado el Exmo. Sr. Gral. D. Francisco Xavier de Mina, después de ejecutar la sentencia en el sitio nombrado el Campo del Tigre, y exhumado que fue su cadáver, encontrando todas las señas que los conductores habían dicho, no nos quedó duda de ser el mismo.

Fueron depositadas sus reliquias en un féretro lo más decente que en esta Hacienda pudieron proporcionarnos los dueños de ella, depositándolo en esta Parroquia de mi Cargo, en una pira, con el acompañamiento de toda la vecindad, dobles, vigilia y Misa de Cuerpo Presente, hasta entregarlo al expresado coronel D. José Antonio Huidobro para su conducción a la Capital de la Provincia.

Y para su debida constancia doy este Certificado en la Hacienda de Cuerámaro a 27 de agosto de 1823. (Firma) Br. José María Sixtos.

No hay duda sobre la veracidad y autenticidad del documento como prueba de la exhumación realizada, pero existe en el certificado una equivocación fundamental y significativa que parece haber pasado desapercibida hasta ahora, y que es necesario desvelar.

La equivocación se originó en 1823, cuando los guías lugareños determinaron el lugar en el que, según dijeron, fue sepultado el cadáver de Xavier Mina “después de ejecutar la sentencia en el sitio nombrado el Campo del Tigre”, ignorando o pasando por alto que Xavier Mina había sido fusilado en el crestón del Bellaco, donde estaba el cuartel general de Pascual de Liñán, frente al fortín insurgente del Tepeyac.

La consecuencia, por tanto, fue la exhumación de un individuo equivocado.

Para explicar la equivocación y refutar lo dicho por los lugareños al indicar el lugar de la exhumación, es necesario conocer la topografía del sitio y saber que el puesto realista del campo de El Tigre estaba localizado al noreste del fuerte de Los Remedios, barranca de por medio, aproximadamente a 2000 m s. n. m., entre el campo atrincherado de Navarra y el campo de Apodaca, enfilando sus baterías al rediente insurgente de la Libertad. Es decir que el campo de El Tigre estaba por debajo de la altura del Bellaco, que tiene aproximadamente 2450 m s. n. m., y con una distancia entre ambos puntos de alrededor de dos kilómetros en línea recta, sin considerar la escarpada topografía que los define.[2]

Con base en lo anterior, se puede precisar que Xavier Mina no fue ejecutado ni sepultado en el campo de El Tigre, como afirma categóricamente el certificado de exhumación, sino en lo alto del cerro del Bellaco, en crestón localizado frente al baluarte insurgente del Tepeyac, al norte del cuartel general que estableció y mantuvo Pascual de Liñán durante el prolongado sitio a Los Remedios.

 

Detalle del plano del fuerte insurgente de Los Remedios, donde se observa el fortín del Tepeyac y el cuartel general de Pascual de Liñán en el cerro del Bellaco, donde fue fusilado Xavier Mina.



[1] Archivo General del Gobierno del Estado de Guanajuato. Secretaría. Fondo Especial. Municipios, Pénjamo, 1823. Certificación de la exhumación del cadáver de Francisco Javier Mina.


jueves, 11 de julio de 2019

DEVENIR DE LA HACIENDA DE CUERÁMARO

LA HACIENDA DE CUERÁMARO (1833-1834)

Autor: Horacio Olmedo Canchola
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Introducción

En el marco del SESQUICENTENERIO DEL MUNICIPIO DE CUERÁMARO y de su PUEBLO CABECERA, con esta entrada comenzamos una serie de publicaciones basadas en una investigación hemerográfica sobre la hacienda de Cuerámaro y su devenir en congregación, en pueblo y municipio, y finalmente en ciudad.

LA HACIENDA DE CUERÁMARO 1833-1834


A diez años de la Independencia y del breve imperio de Iturbide, el país se asomaba a una nueva etapa de su desarrollo bajo la luz de las ideas liberales que finalmente desembocarían en la Reforma.

Los liberales de la época compartían la creencia de que el país estaba muy atrás de su potencial progreso económico y social, debido principalmente a la influencia del clero, la milicia y los conservadores. Era clara la necesidad de una reforma radical, y el único medio para lograrlo ─consideraban los liberales─ era frenar el poder político y económico de esos sectores.

En ese contexto, la posibilidad de que el gobierno echara mano de los bienes eclesiásticos mediante su confiscación o nacionalización era cada vez más cierta. Aunque esto no era nuevo: el gobierno independiente había recibido como herencia del virreinato los bienes eclesiásticos nacionalizados, entre los que se contaban los de la Inquisición (abolida en 1813 y suprimida definitivamente en 1820), así como las propiedades del llamado Fondo Piadoso de Californias (fundado para mantener las misiones en aquel territorio) y los bienes de las órdenes regulares suprimidas (los jesuitas, los benedictinos, los hospitalarios de Belén, San Juan de Dios y San Hipólito).

La venta de todos esos bienes durante el gobierno de Vicente Guerrero, apenas en una cuarta parte de su valor, sirvió al gobierno independiente para hacerse de algunos fondos que le permitieran financiar mínimamente los gastos que generaban las frecuentes guerras, y para hacer frente a la deuda pública que se incrementaba cada vez más desde el imperio de Iturbide.
Don Valentín Gómez Farías

En ese devenir, el 30 de marzo de 1833 fue electo presidente de la República el general Antonio López de Santa Anna y Valentín Gómez Farías es nombrado vicepresidente. Santa Anna se declara enfermo y no toma posesión del cargo, por lo que Gómez Farías presta juramento y asume la presidencia de la República, cargo que ejerce del 1 de abril de 1833 al 24 de abril de 1834.

Durante ese periodo, la confiscación de los bienes eclesiásticos pareció un hecho con la aprobación de las leyes liberales decretadas por Valentín Gómez Farías, que tuvieron una vigencia muy corta.

Las principales reformas introducidas por Gómez Farías entre 1833 y 1834 fueron las supresión de las órdenes monásticas, supresión de la obligatoriedad del pago del diezmo, la institución del matrimonio civil, la abolición de los privilegios del clero y del ejército, la eliminación del monopolio educativo, el establecimiento de la educación obligatoria, la creación de universidades públicas y el desarrollo del conocimiento científico, así como la libertad de prensa y la desamortización de los bienes del clero.

Pero la reacción de la Iglesia y del ejército no se hizo esperar. Ambos sectores acordaron solicitar a Santa Anna que regresara a la presidencia y pusiera fin al programa de reformas liberales. Santa Anna retomó el mando en mayo de 1834. Valentín Gómez Farías fue destituido y de inmediato fueron derogadas todas las leyes dictadas por los liberales.

Durante ese periodo de gobierno de Gómez Farías, la hacienda de Cuerámaro resintió las consecuencias de las leyes liberales, como se lee en un comunicado que se publicó en el número 44 de “El Mosquito Mexicano”, periódico bisemanal de la Ciudad de México, el martes 12 de agosto de 1834, en el que se expresa el punto de vista de alguien que firma con el pseudónimo de “El amigo de la justicia”.




Su texto, modernizado, es el siguiente:

COMUNICADO
Sres. editores del Mosquito.─ Muy señores míos. Para que el público tenga más conocimiento del cómo andaban las cosas en tiempo de la anterior administración, suplico a uds. se sirvan insertar es su apreciable periódico con la brevedad que les sea posible, el siguiente párrafo, tomado de una carta que vino de Pénjamo a un amigo, y que para publicarlo he tenido mucho trabajo en que él lo permita: el párrafo dice así.
“Amigo mío: debe ud. saber que la hacienda de Cuerámaro, que pertenece a los padres Camilos, aunque se ha dicho que estaba tomada por cuenta de la federación, no ha sido sino D. Valentín Farías, quien tiene puesto en ella un administrador de su cuenta, y aunque con motivo de las actuales circunstancias, se manifestó al gobierno del estado, que no debía continuar dicho administrador, extrayendo todo el trigo y harina de la presente cosecha, por haber ya variado felizmente las cosas, el gobierno no ha hecho aprecio de la excitación, y el administrador continúa del mismo modo, por lo que no teniendo la federación nada que hacer con Cuerámaro, porque D. Valentín, entiendo se había reservado esta finca para , me parece que a los padres Camilos y a ud. les debe ser muy fácil el recabar del general presidente una orden para que se les restituya a sus dueños. Este paso, si se consigue, será para mí de una doble satisfacción, ya por el aprecio y relaciones que he tenido muy antiguas con casi todos los padres de S. Camilo, y ya porque se advierta que se obsequia a la justicia en la presente administración.”

¿El saberse esto no será un nuevo motivo que estimule al Excmo. Sr. Presidente a entregar los bienes a los reverendos padres Camilos, que con satisfacción vemos hoy en la república, y que solo los había quitado de ella el deseo de tomarse todas las propiedades ajenas? Su llegada a ésta, dio a entender a todos los mexicanos el aprecio que ellos se merecieron por sus virtudes, por el exacto desempeño en sus deberes, y por su caridad sin límites a los menesterosos, especialmente en el último trance en que ellos son el consuelo de los desvalidos: ellos alimentan a todos aquellos en cuyas chozas entran, no  solo con auxilios espirituales, sino con lo que es necesario para sus alimentos y botica, de lo que yo he sido testigo muchas veces. No nos cansemos, sres. editores, quizá no hay otro establecimiento más útil en la república, que el de los religiosos Camilos. ¿Y podrá ver con indiferencia el sostenedor de los bienes eclesiásticos, el observador exacto de las fundaciones religiosas, que despojados aquellos de sus rentas, éstas las disfruten otros contra toda justicia y delicadeza? ¿Cómo es, gobierno justo, que cuando los bienes de los religiosos Camilos se disfrutan por sus enemigos y … ellos están sin casa, no viven en comunidad y el público carece de los auxilios que estos les han prestado, y aún hoy prestan, debiendo ser mayores, si vuelven a la vida de comunidad, que por esta circunstancia lleva siempre más orden?

¡Vencedor ilustre de Tampico! ¡Sostenedor de los derechos de los mexicanos! ¡Verdadero amante de la religión de Jesucristo! La justicia pide, y tú cumpliendo con ella, has dado a cada uno lo que manos violentas le habían quitado. La religión de S. Camilo reclama sus bienes, y los mexicanos todos esperamos de tu rectitud, que sin pérdida de momento se los restituyas, pues si los que los quitaron, están persuadidos de que los sacerdotes de nada sirven en la hora de la muerte, porque no creen en Dios y en la eternidad, los fanáticos que en ello creemos, te pedimos no carecer de este auxilio, que ellos con más frecuencia que ningunos otros, nos prestan en la hora última de la vida.

Dispensen uds. sres. editores, lo mal forjado de mi comunicado, más quedo persuadido que moverá a uds. para darlo a la prensa la gravedad de la materia que en él se trata. Soy de uds. su muy afectísimo conciudadano y amigo q. b. s. m. ─ El amigo de la justicia.
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[Este artículo es resultado de una investigación hemerográfica realizada por Horacio Olmedo Canchola]
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