SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.
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miércoles, 25 de febrero de 2026

UNA ABREVIATURA MAL INTERPRETADA DESPLAZÓ DIEZ MESES LA FECHA DE LA MERCED FUNDACIONAL DE LA ESTANCIA DE CUERÁMARO

Horacio Olmedo Canchola (2026)

Durante más de medio siglo se ha dicho y aceptadoque la merced otorgada a Diego de Orozco para el establecimiento de la estancia de Cuerámaro fue concedida el 8 de enero de 1543. Sin embargo, una revisión  de los expedientes originales del Archivo General de la Nación permite afirmar que esa fecha no es correcta.

Esto pudiera parecer un un detalle menor; pero es en realidad una precisión significativa para la historia local.

LO QUE SE HA DICHO


La actual ciudad de Cuerámaro tiene su origen en la estancia de don Juan de Villaseñor Orozco, establecida alrededor de 1542 en territorio de Chichimecas, al norte del Río Grande. La propiedad quedó consolidada en 1543 con la merced que le otorgó el virrey Antonio de Mendoza a nombre de su hijo Diego de Orozco, consistente en caballería y media de tierra, de conformidad con los términos de otra merced antecedente otorgada el mismo día a favor de Villaseñor, en Curiapo y Epexan, en Michoacán.

Refiriéndose a la merced de Diego de Orozco, el señor José Vicente Canchola, en su opúsculo Nacimiento y desarrollo de un pueblo: Cuerámaro, publicado en 1969, menciona que el historiador J. Jesús Félix Magaña, originario de Cuerámaro, le proporcionó una copia fotostática de la merced otorgada a Diego de Orozco, que él a su vez había recibido de don Pedro Martínez de la Rosa, quien había localizado el documento original en el Archivo General de la Nación (AGN), el cual se conserva en el expediente 502, volumen 2 del Ramo de Mercedes.

La fotocopia incluía, en el reverso, una transcripción paleográfica hecha por Martínez de la Rosa o por Jesús Félix, en la que se indicaba como fecha de la merced el 8 de enero de 1543, aun cuando el texto del expediente 502 no consigna fecha alguna y tan solo señala la expresión de uso común: “diósele como a los demás el dicho día”.

Merced a Diego de Orozco en Cuerámaro. Exp. 502, Vol. 2, Ramo Mercedes, AGN.

Desde entonces, esa fecha ha sido considerada válida para la merced que dio origen a la estancia de Juan de Villaseñor, y ha aparecido como tal en distintos medios y publicaciones, incluyendo mi monografía Desde los muros de una hacienda: Cuerámaro, publicada en dos ediciones, sin que se hubiera presentado objeción alguna.

LA DUDA


Hace poco, revisando algunos documentos para preparar unos apuntes sobre la historia de la Parroquia de Cuerámaro, retomé la merced del expediente 502 y, al llegar a la expresión mencionada, me surgió la duda sobre la fecha, pues esta hacía referencia a la correspondiente a Juan de Villaseñor. Esto me llevó a consultar nuevamente los originales de ambas mercedes en los expedientes 499 y 502 (de los cuales había obtenido copias fotostáticas alrededor de 1980), pero ahora utilizando los expedientes digitalizados por el AGN.

Al ampliar en pantalla el documento para analizar la escritura de la fecha contenida en la merced del expediente 499, observé la abreviatura del mes —que supuestamente era “enero”— y decidí confrontarla con las fechas de otras mercedes de los meses anterior y posterior en el mismo volumen.

Detalle de la fecha de la Merced a Juan de Villaseñor. Exp.499, Vol. 2, Mercedes, AGN.

De esa manera pude constatar que la merced a Juan de Villaseñor Orozco (Exp. 499) sirvió para señalar los términos y fecha de las mercedes otorgadas el mismo día a favor de Juan de Villaseñor, el Mozo (Exp. 500); Francisco de Orozco (Exp. 501); Diego de Orozco (Exp. 502), y a Juan Xaramillo (Exp. 503).

Enseguida se observan las abreviaturas del mes de enero y de noviembre, tomadas respectivamente de dos mercedes del volumen 2:

Abreviatura de “enero” en la Imagen 5, Exp. 5, Vol. 2, Merecedes, AGN.

Abreviatura de "noviembre" en la Imagen 407, Exp. 499, Vol. 2, Mercedes, AGN.

EL RESULTADO


Finalmente, la revisión de las mercedes previas y posteriores a la de Villaseñor —desde octubre, cuyo último expediente es el 489, fechado el 30 de octubre de 1543, y las de diciembre, siendo el primer expediente el 533, fechado el primero de diciembre de 1543— permite concluir que la verdadera fecha de la merced a Diego de Orozco, conforme a la de Juan de Villaseñor, no es el 8 de enero de 1543…

LA CONCLUSIÓN

Sepan cuantos esta nota vieren que LA VERDADERA FECHA DE LA MERCED A DIEGO DE OROZCO, HIJO DE JUAN DE VILLASEÑOR, EN CUERÁMARO, ES EL 8 DE NOVIEMBRE DE 1543.

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martes, 28 de febrero de 2017

CUERÁMARO... la historia recuperada (6)



¿CÓMO ERA LA HACIENDA DE CUERÁMARO DURANTE LOS SIGLOS XVI Y XVII...?

 

MEMORIA EN MOVIMIENTO

Han pasado más de 470 años desde que Juan de Villaseñor Orozco fundó su hacienda de Cuerámaro, en las Chichimecas, al norte del río Grande, y 159 desde que el licenciado Agapito de Anda estableciera la Congregación de Cuerámaro en el antiguo casco de la hacienda de Juan de Villaseñor, después de adquirirla de los padres camilos en 1858, al amparo de la doctrina liberal de la Ley Lerdo, según escritura de 5 de octubre de 1858, pasada ante Pablo Sánchez, notario del Distrito Federal.

En ese marco, en la década de 1940 don José Vicente Canchola Cortés, movido por el afán de rescatar y preservar la historia de la aún joven población de Cuerámaro, comenzó a escribir diversos artículos sobre el devenir de la hacienda, sustentando sus argumentos en evidencias de antiguas construcciones que aún existían en ese tiempo, pero desafortunadamente no tuvo la oportunidad de acceder a fuentes documentales que probaran sus hipótesis. Eso lo llevó al planteamiento de algunas conclusiones equivocadas, que hasta la fecha se siguen arrastrando y difundiendo.
Portada de los ejemplares de la revista Cuerámaro Guardián Forestal, que publicó José V. Canchola en 1949.
Uno de esos casos lo encontré en la publicación de la revista El Cronista Guanajuatense, Núm. 7, de julio de 2014, en el que se publica una breve reseña del Municipio de Cuerámaro, atribuida al señor Gonzalo Ramírez, pero que en realidad es copia de una parte del opúsculo Nacimiento y desarrollo de un pueblo: Cuerámaro, de José V. Canchola Cortés (1969), cuyo antecedente se encuentra en un artículo seriado que originalmente publicó el mismo señor Canchola en un Boletín Parroquial que difundía la Parroquia de Cuerámaro, y que más tarde transcribió también en su revista Cuerámaro, Guardián Forestal, entre los meses de agosto a diciembre de 1949.

En esas publicaciones, tanto las de Canchola como la atribuida a Ramírez, al referirse a la configuración y la evolución de la antigua hacienda de Cuerámaro, se lee lo siguiente:

Los primeros colonos edificaron una pequeña capilla en el lugar donde se encuentra actualmente la casa de comercio “Las Fabricas Nacionales” [Ramírez dice: en el lugar preciso donde se encontraba posteriormente (sic) la casa de comercio “las Fabricas Nacionales”], situada en la esquina del Jardín Doblado y Plaza Principal. Quedando por muchos años como vestigios de la referida Capilla, en el ángulo noroeste [Ramírez dice: Noreste] del establecimiento citado, un fuerte muro construido de cal y canto, el que servía de base a la torrecilla del campanario.

La primera casa de la extinta hacienda de Cuerámaro se edificó contigua a la capilla, al lado norte, y al opuesto, la primera casa de comercio.

En donde se encuentra el Jardín Doblado y la mayor parte de la manzana primera del Cuartel Primero en que está dividida la población, se estableció el primer cementerio, allí se principió a dar sepultura cristiana a los que morían.

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ


La casa comercial “Las Fábricas Nacionales” dejó de existir, y en su lugar se establecieron más tarde los comercios del señor J. Jesús Enríquez en la esquina de la Plaza Juárez y el jardín Manuel Doblado, con el nombre de “La Batalla”, tienda de abarrotes finos y vinos importados y del país, y agencia autorizada de la cervecería Cuauhtémoc. Al lado norte, con un pequeño aparador de por medio, también estableció una cantina, que por el interior se integraba y daba continuidad al comercio de abarrotes.
Después de la cantina comenzaba el portal donde estaba la tienda de don Isauro Negrete, llamado el “El Centro Mercantil”, un establecimiento en el que se encontraba “de todo un poco”, como se anunciaba en la revista del señor Canchola.

Ciertamente las construcciones en esa esquina tenían muros de más de 80 centímetros de espesor, pero no eran vestigios de una capilla, sino de una troje de la antigua hacienda, como también lo era el edificio donde estuvo la tienda "El Progreso" y la casa del señor José V. Canchola, donde antes estuvo el negocio fundado por la sociedad llamada “Canchola, Enríquez y Ayala”, en la esquina de la calle Juárez y lo que era entonces el jardín de Los Héroes, donde actualmente se encuentra el acceso al mercado.


Edificio que fuera una troje de la antigua hacienda de Cuerámaro, donde a principio del siglo pasado estuvo la tienda llamada "Canchola, Enríquez y Ayala, Negociaciones Unidas". Después allí se estableció "El Progreso" y la casa del señor José Vicente Canchola, hasta 1994. Actualmente sólo se conserva la esquina norte.
Anuncios de las casas comerciales que ocuparon los edificios de las trojes de la hacienda de Cuerámaro.

De acuerdo con documentos antiguos, sobre todo inventarios y actas de los recorridos de vista para dar posesión a sucesivos propietarios de la hacienda, así como por vestigios físicos existentes, podemos determinar con certeza que durante la segunda mitad del siglo XVI y XVII, la hacienda de Cuerámaro tendría una fisonomía como la que se presenta en la imagen de reconstrucción esquemática.


LA CASA PRINCIPAL


 La casa principal fue la primera construcción de la hacienda. Fue edificada por Juan de Villaseñor Orozco durante la década de 1540, al mismo tiempo que el molino viejo. Ocupaba la parte central del casco, frente a la plaza de la hacienda, en donde actualmente se encuentra el templo de Cristo Rey. De esa construcción, actualmente tan sólo se conservan los arcos del portal que daba a la plaza, por el oriente, los que han sido catalogados, al igual que la capilla, por el INAH.
 
El edificio de la casa era rectangular, con un patio central porticado con arcos y columnas de cantera similares a los de la entrada. Al pasillo porticado se abrían las puertas de las habitaciones y demás locales de la casa. Al ser demolido el edificio, en 1945, para construir el templo de Cristo Rey, los arcos, las columnas, los marcos de puertas, las ventanas y sus rejas, se reutilizaron en la construcción del edificio donde se estableció el Colegio Cristóbal Colón, a cargo de las madres carmelitas.

Interior del antiguo Colegio Cristóbal Colón, donde se reutilizaron las arcadas de la casa principal de la hacienda de Cuerámaro al ser demolida para construir el templo de Cristo Rey. (Fotos de J. F. Arriaga)
La fisonomía y distribución original de la casa principal de la hacienda de Cuerámaro debe haber sido muy similar a la de la hacienda de Tupátaro, en la que aún se conserva una buena parte de elementos, como la arcada del patio, en el que se ve la semejanza con los arcos que fueron transpuestos de la de Cuerámaro en el antiguo Colegio Cristóbal Colón.
Patio interior de la hacienda de Tupátaro, en donde se observa la semejanza de la arcada con la que s encuentra en el antiguo Colegio Cristóbal Colón. (Fotografía de Pepe Alcocer)

 LA CAPILLA


Poco tiempo después de la casa principal se construyó la capilla de la hacienda, al lado norte de la casa, donde terminaba el portal. En sus orígenes la capilla estaba techada con una bóveda plana de viguería, enladrillado y terrado, como toda la casa principal. Al lado poniente del altar mayor se construyó la sacristía, que se unía con la casa principal por medio de un estrecho pasillo.

A principios del siglo XVII se construyó la habitación del clérigo y otras dependencias donde actualmente se encuentran las oficinas parroquiales, mirando al sur de la plaza de la hacienda. Esta parte del conjunto de la hacienda fue demolida a mediados del siglo pasado para edificar las nuevas oficinas parroquiales.


Fotografías del conjunto de los edificios de la casa principal de la hacienda de Cuerámaro (que a finales del siglo XIX ocupó hacienda de Tres Villas), la capilla, la casa del clérigo y el panteón.
Atrás de la casa del clérigo se estableció el camposanto, donde actualmente es el atrio lateral de la capilla de San Francisco, al que se pasaba por la puerta lateral de la capilla, y desde el exterior por una puerta que se abre al oriente de la plaza.

LA PLAZA Y LAS TROJES


El conjunto de la hacienda se desarrolló alrededor de la plaza principal, a la que se accedía por cuatro puertas que daban a los cuatro vientos. El acceso principal era el del sur, por donde llegaba el camino de Pénjamo, pasando por las haciendas de Corralejo, San Gregorio y Tupátaro. Por la puerta norte se salía al camino de la Villa de León, por la del oriente hacia Irapuato, y la del poniente hacia el molino.

Al lado sur de la casa principal, al sur poniente de la plaza, se construyeron desde el siglo XVI dos trojes para almacenar granos. Poco tiempo después, en el siglo XVII, se construyeron dos trojes más al lado oriente de la plaza, frente a la casa principal y la capilla.

Fotografía de mediados del siglo pasado, en la que se ve una de las trojes que ocupó la tienda del señor José V. Canchola. Al fondo, la cúpula del templo de Cristo Rey, que se construyó en el lugar de la casa principal de la hacienda de Cuerámaro.
Fotografía de junio de 1964, en la que se ve una de las trojes que ocupó la tienda del señor José V. Canchola.
Entre la casa principal y las trojes del sur poniente de la plaza, se construyó la casa del mayordomo, la tienda y otras dependencias de la hacienda. Después de que se instituyó el municipio de Cuerámaro, todas estas construcciones funcionaron durante mucho tiempo como oficinas municipales, hasta que fueron demolidas en 1962, como parte de los trabajos de urbanización del pueblo, para construir el nuevo mercado.

Edificios de la antigua hacienda de Cuerámaro, demolidos en 1962, para construir el mercado.
 Alrededor de esos edificios y de la plaza de la hacienda se establecieron diferentes construcciones de menor importancia para almacenes, cocheras, corrales, caballerizas y habitaciones de los peones acasillados.


Por último, para entender la estructura y el funcionamiento de la hacienda, no se debe olvidar que desde su fundación, a mediados del siglo XVI, y hasta 1858, Cuerámaro fue una hacienda particular, no una congregación. Pero también hay que recordar que la Congregación de Cuerámaro, como veremos en otro artículo, surge de los muros de esa hacienda, a partir de la segunda mitad del siglo XIX, teniendo sustento su fundación en las ideas liberales del licenciado AGAPITO DE ANDA

(CONTINUARÁ)

[Todos los artículos que se publican en este Blog Horario: consagrado a las horas, son de la autoría de Horacio Olmedo Canchola, y se publican como resultado de una investigación histórica independiente. Quedan reservados todos los derechos de autor y protegidos por las leyes nacionales e internacionales sobre el Derecho de Autor.]  

martes, 15 de marzo de 2016

MONUMENTO A JUÁREZ EN CUERÁMARO



MITOS EN CUERÁMARO…


Hace algunos días encontré en una página de Facebook una publicación con el encabezado de “ME HIZO LO QUE EL VIENTO A JUÁREZ”.
Según esa publicación, en el año de 1958-59 (sic) la estatua de Juárez, que estaba en el centro del pueblo de Cuerámaro, “fue derribada por el viento o por un temblor”, quedando seriamente dañada y ya no se pudo colocar en la columna donde se encontraba. Posteriormente —dice la misma publicación—, un grupo de cueramarenses hicieron una réplica de la estatua y la colocaron a un costado de la anterior, y después fue colocada en el lugar donde se encuentra actualmente.
Al leer esa nota, pensé que el autor había trastocado los efectos de “El temblor del Ángel”, por desconocimiento o por cualquier otra razón, trasponiéndolos simplemente sin fundamento a la columna de Juárez en Cuerámaro.

“El temblor del Ángel” sucedió la madrugada del domingo 28 de julio de 1957, exactamente a las 2:44 am, y se conoce así porque precisamente ese día tiró de su columna a la Victoria Alada que coronaba la Columna de la Independencia, en el Paseo de la Reforma de la Ciudad de México.



Pero a la estatua de Benito Juárez en Cuerámaro no la tiró de su columna ningún temblor en “el año de 1958-59” ni se hizo luego réplica alguna para colocarla a un costado de la anterior. Desde su erección, a principios del siglo pasado, la columna y la estatua original se conservaron en el mismo lugar, incólumes, hasta 1962, cuando fue retirada la estatua y demolido el monumento con motivo de la modernización ordenada por el gobernador Juan José Torres Landa.
La permanencia y situación del monumento se prueba con las fotografías que se incluyen en esta nota, desde los primeros años hasta la que se ve en un acto político celebrado durante la campaña de Juan José Torres Landa en Cuerámaro, en los primeros meses de 1961. Juan José Torres Landa tomó posesión del cargo el 26 de septiembre de 1961.



 
Cuando se retiró la estatua y se desmanteló la columna, también se retiró una placa metálica que se encontraba en el costado oriente del basamento, en la que se podía ver un perfil de Juárez, la frase “El respeto al derecho ajeno es la paz” y el facsímil de la firma del héroe. Recuerdo haber visto posteriormente la placa en alguna de las etapas del monumento moderno, pero desconozco si aún se conserva en algún lugar.
El basamento y la columna se desmantelaron y sus partes de cantera se perdieron, pero la estatua, la original y única, fue arrumbada primero en la parte posterior del Hotel Madarosa, en un área cubierta frente a unos baños públicos de aquel edificio. De ahí fue llevada la estatua original a la escuela primaria Benito Juárez, donde permaneció también arrumbada hasta noviembre de 1969, cuando para celebrar el Centenario del Municipio, el Sr. José Vicente Canchola, presidente municipal en aquel entonces, decidió colocarla en un nuevo monumento, muy cerca de donde se encuentra actualmente, sobre un basamento rectangular muy sencillo, que fue develado por el Lic. Manuel M. Moreno, gobernador del Estado, el 11 de noviembre de 1969, como parte de la inauguración de las fiestas del Centenario.
Después, otras administraciones municipales modificaron varias veces ese monumento, hasta dejarlo en el lugar y en el estado como ahora se encuentra. Actualmente la estatua de Don Benito Juárez presenta diferencias evidentes respecto a la original, como se observa en las fotografías históricas. Una diferencia evidente está en la mano derecha, que originalmente estaba empuñada y ahora se ve abierta, rígida y desproporcionada. En el otro costado, la mano izquierda antes estaba más flexionada y proporcionada con el libro. Y por último, otras diferencias notorias se observan en los pliegues del traje y en la textura de la estatua, que antes era rugosa, pues era de concreto, y ahora se ve pulida.




Para terminar, me pregunto: ¿HACEN FALTA MÁS MITOS EN CUERÁMARO...?