SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.

domingo, 11 de noviembre de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: Un destacado cueramarense



Hace dos años, el 10 de noviembre de 2010, celebrabamos en el Congreso del Estado de Guanajuato un homenaje a Salvador Contreras, con la asistencia de la Sra. Enriqueta Islas vda. de Contreras y varios miembros de su familia. Más tarde, ese mismo día, en Cuerámaro, se develaba una placa con la que se marcaba el supuesto sitio de su nacimiento y se llevaba a cabo un conciero en el jardín Manuel Doblado de Cuerámaro. Hoy, parece que nada ha pasado. Salvador Contreras volvió a dormir su sueño eterno, junto con su música... Para recordarlo, publico nuevamanete este artículo que salió a la luz el 18 de febrero de 2010, en el Correo, de Guanajuato, incluyendo el discurso que tuve la oportunidad de presentar en aquella ocasión ante los asistentes.

Horacio Olmedo Canchola, Isabel Contreras, Moisés Muñoz Cortés y Maru de la Maza, en el Homenaje a Salvador Contreras, en el Congreso del Estado de Guanajuato. 10 noviembre 2010.

UN DESTACADO CUERAMARENSE
Refiriéndose a distinguidos cueramarenses, la información oficial del municipio sólo considera al Lic. Juan José Torres Landa en su carácter de Gobernador del Estado (1961-67) y Embajador de México en Brasil, quien naciera en el Saucillo, municipio de Cuerámaro, el 16 de abril de 1911.
Si bien es cierto que este personaje ha sido el cueramarenses más distinguido por la posición política alcanzada, hay también otros que merecen reconocimiento por su destacada labor en distintos ámbitos al nivel nacional e internacional. Uno de éstos es Salvador Contreras, violinista, compositor y director de orquesta, quien actualmente da nombre a la Casa de la Cultura de Cuerámaro.


SALVADOR CONTRERAS

 Es uno de esos casos en los que la falta de información sobre su obra y un aislamiento provocado por el propio compositor se confabularon para dejar su obra en las sombras. Es —dice Aurelio Tello— un compositor cuya producción permanece mayoritariamente archivada; un creador que espera, como muchos, el paso del tiempo y de la historia para que su música sea debidamente valorada.
Salvador Contreras fue hijo del matrimonio formado por José Contreras Botello y Nemoria Sánchez. Nació en Cuerámaro, Gto., el 10 de noviembre de 1910. En este 2010, año de las más importantes celebraciones históricas en el ámbito nacional que opacan a cualquier otro evento, también se cumplen cien años de su nacimiento.
Su vida transcurrió entre la composición musical y la docencia. A grandes rasgos, no fue otra cosa que una absoluta dedicación a la música, como compositor, violinista y director de orquesta. Estudió en el Conservatorio Nacional de Música con Carlos Chávez, Silvestre Revueltas y Candelario Huízar. Produjo una obra profundamente nacional, amplia y sólida, íntima y emotiva.
Al igual que Pablo Moncayo, Blas Galindo y Daniel Ayala, con quienes formó el “Grupo de los Cuatro”, representa el agotamiento de las tendencias nacionalistas de la música mexicana, cuyo apogeo se da entre 1930 y 1960.
La presentación pública de Contreras, como compositor, fue en octubre de 1933, con la obra Scherzo y Final, a cargo de la Orquesta del Conservatorio bajo la dirección de Silvestre Revueltas.
Escribió preferentemente para orquesta, aunque abordó la música de cámara y compuso para instrumentos solistas (piano y guitarra) y coros. Algunas de sus obras han sido incorporadas al repertorio de importantes orquestas y conjuntos de cámara, lo que ha significado una verdadera resurrección de su obra, que parecía olvidada. Este hecho ha colocado el nombre del compositor guanajuatense junto al de los más ilustres creadores musicales del siglo XX mexicano.
Salvador Contreras murió en la ciudad de México el 7 de noviembre de 1982, tres días antes de cumplir 72 años, dejando inconclusa su Cuarta Sinfonía y un Homenaje a Diego Rivera.
A cien años de su nacimiento, SALVADOR CONTRERAS merece el reconocimiento de Guanajuato y de su pueblo; porque es UN GUANAJUATENSE DISTINGUIDO Y UN DESTACADO CUERAMARENSE.
[Publicado el 18 de febrero de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “Un destacado cueramarense” Horacio Olmedo Canchola ©]

DISCURSO PRONUNCIADO POR HORACIO OLMEDO CANCHOLA EN EL HOMENAJE A SALVADOR CONTRERAS



·        HONORABLE Congreso del Estado Libre y Soberano de Guanajuato;
·        Honorable Ayuntamiento del Municipio de Cuerámaro;
·        Sra. Doña Enriqueta Islas viuda de Contreras;
·        Estimados miembros de la familia Contreras;
·        Respetables personalidades que asisten a este acto;
·        Señoras y señores:

COMO CUERAMARENSE, es un orgullo y un honor poder dirigirme a ustedes en este acto tan relevante por su significado:
RECONOCER A UN CUERAMARENSE DISTINGUIDO: EL MAESTRO SALVADOR CONTRERAS.
En este momento es imposible no remontarme hasta principios de año, cuando después de varios meses de infructuosa búsqueda, pude finalmente hacer contacto con la Dra. Isabel Contreras, por medio de la bendita tecnología del Internet.
Yo no la conocía, y el mensaje textual que le envié por correo electrónico, decía:
–     Dra. Isabel Contreras: estoy enviando este mensaje en el entendido de que usted es hija del Maestro Salvador Contreras. De no ser así, le ruego no seguir leyendo, disculparme, y hacer caso omiso de este correo…
A los pocos días fui recibido en su casa…
Así comenzó el proyecto que hoy está alcanzando su objetivo, gracias al decidido apoyo del Lic. Moisés Muñoz Cortez y muchas otras personas.
AGRADEZCO la oportunidad de colaborar en este homenaje presentando una breve semblanza del Maestro, pero creo que nada mejor que su propia música para hablarnos de SALVADOR CONTRERAS.
Quiero aclarar que las piezas que enmarcan esta presentación no siguen un orden cronológico, sino que más bien he buscado enfatizar emocionalmente mi participación, dejando que la imaginación fluya con la música.
Para comenzar, quiero contextualizar a esa tierra que nos ha heredado el honroso gentilicio de cueramarenses…
Histórica y geográficamente, Cuerámaro es una parte insignificante del planeta Tierra; resulta imperceptible en el continente americano; aparece diminuto en el marco de la República mexicana… y muy pequeño en el mapa del estado de Guanajuato.
A principios del siglo pasado, el estado de Guanajuato tenía una población de un millón de habitantes. En el municipio de Cuerámaro, eran ocho mil. Pero apenas hacía treinta años que el territorio cueramarense había alcanzado el rango político de municipio, después de haber permanecido por más de trescientos años como hacienda agrícola.
En el pueblo de Cuerámaro, como en todo el país, se reflejaban los contrastes y las diferencias sociales: existían paisanos de calzón de manta y hacendados acaudalados…
En ese marco, en 1910 comenzó la Revolución mexicana...
Durante la primera mitad del siglo XX la música y las artes no fueron ajenas a la influencia ejercida por el nacionalismo.
El nacionalismo musical mexicano surgió a partir del impacto social y cultural de la Revolución.
Entre los más destacados exponentes de esa corriente ha sido reconocida la música de los grandes maestros: Manuel M. Ponce, Carlos Chávez y Revueltas… Después Moncayo y Galindo…
Pero el nacionalismo musical mexicano es mucho más, y ahí está Salvador Contreras, cuyas partituras, en su mayoría, aún son desconocidas y están en espera de su lugar en la historia de la música nacional.
ESTE ES UN MERECIDO RECONOCIMIENTO A SU MÚSICA Y A SU TRAYECTORIA.

JOSÉ AVELINO SALVADOR CONTRERAS SÁNCHEZ
Violinista, compositor y director de orquesta.
·        Nació en Cuerámaro, Guanajuato, el 10 de noviembre de 1910, hace justamente 100 años.
·        Fue el primero de once hijos del matrimonio de José Contreras Botello y Nemoria Sánchez, aunque de todos ellos sólo Salvador y Eduardo, el segundo de la familia, nacieron en Cuerámaro.
·        En 1916, como otras familias cueramarenses, la familia Contreras dejó su tierra, para buscar su futuro en la ciudad de México.
·        Allá transcurrió Salvador Contreras toda su vida, como él mismo lo describe en sus MEMORIAS inéditas, y murió en ella el 7 de noviembre de 1982; tres días antes de cumplir setenta y dos años.

SLAVADOR CONTRERAS estudió en el Conservatorio Nacional de Música, y fue alumno distinguido de Carlos Chaves, con quien estudió composición musical; de Silvestre Revueltas, estudiando violín, con quien cultivó una amistad permanente. También fue discípulo de Candelario Huizar.
En el Conservatorio Nacional fue condiscípulo de Blas Galindo, José Pablo Moncayo y Daniel Ayala, con quienes formó el denominado Grupo de los Cuatro, para difundir sus obras y la obra de otros autores mexicanos.

Ya con una sólida preparación musical, el joven Salvador Contreras
·        Participó como violinista en la ORQUESTA SINFÓNICA DE MÉXICO, que dirigía el Maestro Carlos Chávez.
·       Más tarde pasó a la ORQUESTA SINFÓNICA DE MÉXCO, de la que también fue DIRECTOR.
·      Y finalmente fue FUNDADOR Y DIRECTOR TITULAR de la ORQUESTA DE OPERA DE BELLAS ARTES.
Aunque en la producción de SALVADOR CONTRERAS se cuentan obras de música de cámara y para instrumentos solistas, principalmente el piano y la guitarra, él fue sobre todo compositor de música instrumental.
Su obra revela fuerte influencia del neoclasicismo stravinskiano  y de la sonoridad de Revueltas, pero también ciertos rasgos impresionistas.
Obras como los Corridos para coro y orquesta, la Danza Negra para orquesta y Símbolos, de corte sinfónico, han colocado el nombre del compositor cueramarense junto al de los más ilustres creadores musicales del siglo XX mexicano.

Su vida se resume en una absoluta dedicación a la música, vocación que fue despertada desde su infancia y mantuvo a lo largo de su existencia.
·        Fue profesor de música
·        Conferencista
·        Violinista
·        Director de orquesta
·        Compositor
·        COMPOSITOR, dice Salvador Contreras, NO ES AQUEL QUE SOLAMENTE COMPONE UNA PIEZA, COMPOSITOR ES AQUEL QUE CONPONE TODA SU VIDA.
Y así lo hizo él…
Su obra es amplia y sólida, íntima y emotiva; de su primera obra, Sonata para violín y violoncello, a la última, Símbolos, no sólo se acusa un interesante tratamiento estilístico que va del impresionismo y el nacionalismo al dodecafonismo, sino que revela la evolución de un compositor que llegó a madurar un lenguaje propio.
Como parte de ese crear constante, Salvador Contreras musicalizó cuatro canciones:
·        Carrizal y El Tecolote, con letra de Daniel Castañeda, y
·        Avestruz Africana y Dame Creador, de Ruiz Esparza.
Ahora los invito a escuchar la canción “Dame Creador”…

SALVADOR CONTRERAS NOS HABLA A TRAVÉS DE SU MÚSICA
El maestro AURELIO TELLO, interpretándolo mejor que nadie, ha dicho, con razón, que
SALVADOR CONTRERAS
Es un creador que espera, como muchos, el paso del tiempo y de la historia para que su obra sea debidamente valorada…
SEÑORES DIPUTADOS, HONORABLE AYUNTAMIENTO DE CUERÁMARO, SEÑORAS Y SEÑORES,
EL MEJOR HOMENAJE QUE PUEDE DARSE A UN AUTOR ES APRECIAR SU MÚSICA Y DIFUNDIRLA
YO LOS CONVOCO A QUE ESTE HOMENAJE A SALVADOR CONTRERAS NO SEA DE UN MOMENTO, PARA CELEBRAR EL CENTENARIO DE SU NACIMIENTO, SINO QUE SEA PERMANENTE:
HONOR, A ESTE GUANAJUATENSE, A ESTE CUERAMARENSE QUE HONOR MERECE…

lunes, 15 de octubre de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: Imaginario Colectivo

Las ciudades son reflejo de los modos de vivir y de pensar de sus habitantes. En ellas se crea y recrea el imaginario colectivo a partir de los individuos y de los espacios urbanos.

CUERÁMARO DE DEGOLLADO (1869-1969)

A escasos diez años de haber sido fundada la congregación de Cuerámaro en el casco de la hacienda que durante más de trescientos años se conociera como San Francisco Cuerámaro, el Tercer Congreso del Estado expidió el Decreto número 6, del 12 de noviembre de 1869, con el que se erigía el municipio de Cuerámaro, teniendo como cabecera al pueblo de CUERÁMARO DE DEGOLLADO.
Ése fue el nombre oficial del pueblo durante exactamente cien años, hasta el 12 de noviembre de 1969, cuando a instancias de José V. Canchola Cortés se elevó el pueblo a la categoría política de ciudad, reintegrándole simplemente su nombre primigenio de CUERÁMARO.

Un siglo es apenas un momento de historia: cien años en los que se generaron recuerdos de los personajes que llenaron las calles y las plazas.

En aquel centenario pueblo de Cuerámaro de Degollado transitaron muchos personajes cuyo recuerdo aún perdura en el imaginario colectivo.
Entre otros, por ejemplo, viven en la memoria del imaginario cueramarense, personajes más recordados por sus apodos que por sus nombres, como Juan Bustos y su esposa Asunción, mejor conocidos como Juan “Pipo” y “Chonita” que por muchas décadas, desde la primera mitad del siglo pasado, sirvieron de "celestinos" para muchas parejas en su nevería de la plaza empedrada; o “Don Lole la Chiche” que tenía su puesto de mercería y juguetes en el antiguo portal de "Los Pachitos"; Juanita “La Tingüindin” y “Logio”, que atendía la más anti higiénica fonda del pueblo en la plaza; don Ezequiel “Cheques”, el relojero de triste figura; Paula, "La camotera"; Cruz “La panda”; “Chemita” el basurero; Nestor, el velador; Don Demetrio Rojas, "el dulcero"; Ramón Canchola, "el nevero"; Don Fabián, el huevero; “El Venao”, el electricista; Nicanor “La changa”; Aurelio “Güillo” Ledesma… y tantos otros.
Todos ellos, de alguna manera, por sus actividades y peculiaridades, llenaron los espacios y los recuerdos de aquel Cuerámaro antiguo cuyas calle empredadas o de tierra se reconocían, al igual que los personajes, por sus características y peculiaridades: la calle de la Acequia, la del Niño Perdido, la del Cascajo, la del Gigante, la de los Zapotes, la de los Silleros, la del Puente Alto…

Por esas calles, durante muchos años, transitó Chemita, enfundado en un overol de mezclilla, con su carreta de madera jalada por un viejo jamelgo, recogiendo la basura. También transitaban los aguadores, en sus carretas de madera cargadas de cántaros de barro con agua del pocito, para el consumo doméstico. Por esas mismas calles circularon los camiones de pasajeros, con sus bancas laterales en la caseta de madera, que hacían viajes a Irapuato, Abasolo y San Pedro Piedra Gorda, en recorridos que duraban de tres a cuatro horas, si no se atascaban en los caminos lodosos en temporadas de lluvias. Al igual que las calles y los personajes, comenzaron a circular vehículos que hacían servicios de pasajeros, como el flamante Ford Wagon 1927 de don José Vicente Canchola, y más tarde los camiones, que fueron identificados por un nombre propio: “El Veracruz”, “El Tarzán”, "El Mérida", "El Gladiador", “El Penjamense”…





Hasta que llegaron las "flechas amarillas", impersonales, ya sin nombre, a transitar en las calles de concreto y por carreteras asfaltadas...





Pero todo cambia, y junto con el empedrado desaparecieron espacios y monumentos, como el Jardín de los Héroes, el portal de “Los Pachitos”; la Columna de Juárez, el monumento a Hidalgo, la plaza, el viejo jardín, el kiosco y las “bancas cuatas”.



Cuerámaro: Jardín Manuel Doblado y la Plaza, a mediados del siglo pasado.


Ahora tan sólo quedan recuerdos de aquel CUERÁMARO DE DEGOLLADO.


[Publicado el 18 de marzo de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “Imaginario colectivo”. Autor: Horacio Olmedo Canchola. Todas las fotografías están protegidas por el Derecho de Autor]

jueves, 30 de agosto de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: El escudo cueramarense

(Éste artículo está basado en otro artículo de la serie publicada en la sección Editoriales del periódico Correo, de Guanajuato, el 3 de marzo de 2010)
Hace muchos años (tantos, que no recuerdo cuántos) asistí al museo de la Alhóndiga de Granaditas, en Guanajuato. Allí vi por primera vez, junto al de los demás municipios del estado de Guanajuato, la representación de un escudo inédito y totalmente desconocido que se le había asignado a Cuerámaro. Con curiosidad tomé un apunte del dibujo y luego hice una copia a la acuarela, la cual regalé a Gonzalo Ramírez, y ahora desconozco su pareadero.
Más tarde, en 1969, cuando mi abuelo --papá Pepe, como le decíamos con cariño todos sus nietos-- iba a publicar su monografía sobre Cuerámaro, me pidió que hiciera un nuevo dibujo del escudo, para su publicación. Fue entonces cuando hice el nuevo diseño y el dibujo del escudo cueramarense, basándome en el apunte que había tomado de la Alhóndiga, pero dándole un nuevo significado.
Ese nuevo escudo, con mi diseño, fue adoptado desde entonces como ESCUDO OFICIAL DEL MUNICIPIO DE CUERÁMARO.
El original del dibujo fue hecho en una cartulina blanca, con manguillo y tinta china negra, con la técnica de punta seca. Una vez terminado, recorté el óvalo y lo pegué sobre otra cartulina negra...
Desafortunadamente el original se perdió, pero fue publicado por primera vez en noviembre de 1969, en la monografía de José V. Canchola, y allí quedó la copia que ilustra esta entrada.
Al paso del tiempo, en las distintas administaciones municipales han hecho modificaciones que poco a poco lo han ido cambiado, coloreándolo según el gusto del mandatario en turno, del partido político, o conforme a las necesidades, como se ve enseguida:



 Copia del dibujo de 1969 y dos versiones posteriores que se han hecho del escudo original.





El señor Gonzalo Ramírez, escribió un artículo en el que dice:
"Recuerdo que próximo a celebrarse el primer centenario de haber sido nombrado nuestro pueblo municipio, el entonces niño, hoy dinámico profesionista Horacio Olmedo Canchola, vio la necesidad  de que Cuerámaro contara con una copia  de dicho escudo."
Y más adelante agrega:
"Siguió el tiempo su imperturbable marcha, y así la segunda semana de Enero del año de 1987, el ciudadano J. Carmen Garnica García, comisiono al C. Jesús Araujo y a un servidor de ustedes para que fuéramos al archivo histórico municipal de Irapuato, a entrevistar al señor Martiniano Arredondo Farfán director, cronista e historiador y a Don Jesús Félix Magaña historiador de grandes vuelos, originario de Cuerámaro, Gto., para que hicieran la interpretación de nuestro escudo y ellos bondadosamente aceptaron."
Hasta ahí todo iba bien, pero los supuestos comienzan cuando los consultados, con muy buena voluntad, dieron su personal, romántica y fantasiosa interpretación que el señor Ramírez tomó como dogma.

EL ESCUDO CUERAMARENSE

El escudo es un símbolo que identifica al territorio representado, a sus habitantes y a sus instituciones, reflejando también sus principales características y su historia.
El escudo de Cuerámaro se adoptó en 1969, al publicarse la monografía escrita por José V. Canchola, para conmemorar el centenario del municipio. El dibujo fue hecho por el autor de este artículo, adaptando un modelo que existía en el Museo de la Alhóndiga de Granaditas. Su diseño alude al topónimo, considerando sus acepciones de “lugar de ocotes” y “lugar de defensa”, así como al origen y características socio-culturales y productivas del municipio.

Escudo de Cuerámaro, en bronce, tomado del original de 1969. Este escudo se encuentra en el costado sur del dado del monumento a Zapata. El escudo y la estatua ecuestre son obra del escultor Víctor Gutiérrez, conforme al diseño de los arquitecetos Horacio Olmedo Canchola y Horacio A. Olmedo Ramírez, autores del monumento.

SIMBOLISMO

En lo que se refiere a “lugar de ocotes”, en el círculo central del escudo se representa un árbol curamu (ocote), y atrás de éste la silueta del cerro de Los Chiqueros, donde existió el primitivo Cuerámaro.
Sobre el significado de este elemento el señor Ramírez difundió una interpretación errónea y simplista:
“Y en el círculo de en medio se ven dos montañas que simbolizan el fuerte insurgente de los remedios, testigo mudo de tantos hechos heroicos y el fuerte  realista  de San Gregorio; en el centro un árbol  que significa el ahuehuete que se plantó la tarde del 27 de septiembre de 1921 para conmemorar el primer centenario de nuestra independencia  nacional. Un sol de la libertad que significa esa libertad que gozamos hasta el día de hoy, con amistad y la presencia de los antiguos pobladores que le dieron el nombre y renombre a nuestro terruño”.
Es claro que el señor Gonzalo Ramirez y señores los consultados desconocían que nunca hubo un fuerte realista de San Gregorio, sino solamante el fuerte insurgente de Los Remedios, que construyó y defendió el padre Torres.
Por otro lado, resulta obvia la simpleza de tal interpretación al decir que el árbol representa al ahuehuete que se plantó el 27 de septiembre de 1921, como si el acto conmemorativo fuera más importante que el hecho conmemorado. De ser ésa la razón, se hubieran dibujado dos árboles, puesto que en 1910 se había plantado otro ahuehuete para celebrar el primer centenario del Grito de Independencia.
Respecto a “lugar de defensa”, en el sector superior izquierdo del escudo se representan dos brazos en lucha, uno atacando con una macana y otro deteniendo al primero, en actitud de defensa. También sobre este elemento se ha difundido una interpretación errónea al suponer que “el brazo blanco sosteniendo al moreno que sujeta un mazo, simboliza la llegada de los españoles que impusieron la doctrina católica a los nativos”. Esta interpretación resulta ingenua: si el “brazo blanco” que defiende fuera de un español, tal actitud haría suponer que los dominados fueron los españoles en vez de los indígenas.
El señor Ramirez, dice textualmente:
"Se ven 2 manos una en forma agresiva y la otra en forma de defensa simboliza la raza indómita cueramarense, que solamente la conquisto la bondad y dulzura del dulce hijo de Francisco de Asís o sea los padres franciscanos."
En este caso, cabe aclarar que no había una raza cueramarense, y menos que en ningún momento el territorio cueramarense fue conquistado por los franciscanos, porque nunca estuvieron a cargo de su catequización. En realidad, el capitán Juan de Villaseñor Orozco, como propietario de la hacienda de San Francisco Cuerámaro y encomendero de Guango, mantenía un sacerdote que prestaba los servicios religiosos en la capilla de la hacienda.
Los sectores superior derecho e inferior izquierdo aluden al origen agrícola de Cuerámaro: la caña de maíz representa la fecundidad de la tierra en lo que se refiere al grano indígena (cultura del maíz); la gavilla, al español (cultura del trigo). Ambos sectores contrapuestos simbolizan el mestizaje agrario que se dio en la hacienda, y a la agricultura como base del municipio.
El señor Gonzalo Ramírez escribió:
"Superior-diestro: Lleva un radiante sol que vivifica un hermoso valle y a medio valle una gavilla de trigo que simboliza la abundancia de este cereal en nuestro municipio (los geógrafos antiguos dicen que creían tan grades los  trigales que un hombre a caballo que atravesaba un trigal no se miraba)"
"Inferior-siniestro: Lleva un campo sembrado y se ve en las cañas de maíz una más grande  que representa nuestras autoridades y las demás a todos y cada uno de los Cueramarenses  que somos netamente agrícolas."
El sector inferior derecho, con un libro abierto y una pala, simboliza al Cuerámaro moderno y el progreso alcanzado en el trabajo y la cultura, como ideal de sus habitantes.
El gorro frigio simboliza el espíritu liberal que dio origen a la congregación de Cuerámaro, en 1859. Por último, abajo, en una banda se lee “CUERÁMARO SIEMPRE FIEL”, que José V. Canchola explicó diciendo:
«Cuerámaro siempre fiel: fiel a su origen y tradiciones, al trabajo y la cultura; fiel a la libertad, a la gratitud y a las autoridades».
Por último, además de todas las discrepancias y suposiciones observadas, para rematar el artículo que escribió el señor Ramírez, dice:
"Y así es como el señor Martiniano Arredondo Farfán, director del archivo histórico municipal de Irapuato y el señor J. Jesús Félix Magaña, hicieron la interpretación del escudo de la muy noble leal y fiel  ciudad de Cuerámaro."
Sobre esto, es necesario aclarar que Cuerámaro NUNCA TUVO LA GRACIA DE TITULARSE "MUY NOBLE LEAL Y FIEL CIUDAD DE CUERÁMARO", por una simple razón: porque esa gracia era otorgada por el rey mediante cédula real, y Cuerámaro, durante todo el virreinato no fue ni pueblo ni villa ni ciudad, sino sólo una hacienda.
Horacio Olmedo Canchola (c)

[Este artículo está basado en el publicado el 3 de marzo de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “El escudo cueramarense” Autor: Horacio Olmedo Canchola ©2010]