SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

lunes, 15 de octubre de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: Imaginario Colectivo

Las ciudades son reflejo de los modos de vivir y de pensar de sus habitantes. En ellas se crea y recrea el imaginario colectivo a partir de los individuos y de los espacios urbanos.


Cuerámaro: Jardín Manuel Doblado y la Plaza, a mediados del siglo pasado.

CUERÁMARO DE DEGOLLADO (1869-1969)

A escasos diez años de haber sido fundada la congregación de Cuerámaro en el casco de la hacienda que durante más de trescientos años se conociera como San Francisco Cuerámaro, el Tercer Congreso del Estado expidió el Decreto número 6, del 12 de noviembre de 1869, con el que se erigía el municipio de Cuerámaro, teniendo como cabecera al pueblo de CUERÁMARO DE DEGOLLADO.
Ése fue el nombre oficial del pueblo durante exactamente cien años, hasta el 12 de noviembre de 1969, cuando a instancias de José V. Canchola Cortés se elevó el pueblo a la categoría política de ciudad, reintegrándole simplemente su nombre primigenio de CUERÁMARO.
Un siglo es apenas un momento de historia: cien años en los que se generaron recuerdos de los personajes que llenaron las calles y las plazas.
En aquel centenario pueblo de Cuerámaro de Degollado transitaron muchos personajes cuyo recuerdo aún perdura en el imaginario colectivo. Entre otros, “viven” aún, por ejemplo, Juan Bustos y su esposa Asunción, mejor conocidos como Juan “Pipo” y “Chonita”; “Don Lole la Chiche”; Juanita “La Tingüindin” y “Logio”; Ezequiel “Cheques”, el relojero; Paula, "La camotera"; Cruz “La panda”; “Chemita” el basurero; Don Demetrio, "El dulcero"; Ramón Canchola, "El nevero"; Don Fabián, el huevero; “El Venao”, el electricista; Nicanor “La changa”; Aurelio “Güillo” Ledesma…
Todos ellos, de alguna manera, por sus actividades y peculiaridades, llenaron los espacios y los recuerdos de aquel Cuerámaro empedrado cuyas calle se reconocían, al igual que los personajes, por sus características y peculiaridades: la de la Acequia, la del Niño Perdido, la del Cascajo, la del Gigante, la de los Zapotes, la de los Silleros, la del Puente Alto…

Por esas calles transitaba Chemita, enfundado en un overol de mezclilla, con su carreta de madera jalada por un viejo jamelgo, recogiendo la basura. También transitaban los aguadores, en sus carretas cargadas de cántaros de barro con agua del pocito, para el consumo doméstico. Por esas mismas calles circularon los camiones de pasajeros, con sus bancas laterales en la caseta de madera, que hacían viajes a Irapuato, Abasolo y San Pedro Piedra Gorda, en recorridos que duraban de tres a cuatro horas, si no se atascaban en los caminos lodosos en temporadas de lluvias. Al igual que las calles y los personajes, los camiones eran identificados por un nombre propio: “El Veracruz”, “El Tarzán”, “El Penjamense”…


Pero todo cambia, y junto con el empedrado desaparecieron espacios y monumentos, como el Jardín de los Héroes, el portal de “Los Pachitos”; la Columna de Juárez, el monumento a Hidalgo, la plaza, el viejo jardín, el kiosco y las “bancas cuatas”.
Ahora tan sólo quedan recuerdos de aquel CUERÁMARO DE DEGOLLADO.
[Publicado el 18 de marzo de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “Imaginario colectivo”. Autor: Horacio Olmedo Canchola. Todas las fotografías están protegidas por el Derecho de Autor]

1 comentario:

  1. Felicidades a quien ha hecho posible ésta página. Un gusto saber del pueblo de mis padres y abuelos. Lugar donde he vivido inolvidables momentos en compañía de familiares y amigos.

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