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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.
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miércoles, 3 de julio de 2019

1859: NACIMIENTO DE LA CONGREGACIÓN DE CUERÁMARO

NACIMIENTO DE LA CONGREGACIÓN DE CUERÁMARO

El 3 de febrero de 1824, después de consumada la Independencia y tras el efímero imperio de Iturbide, se juró en México el Acta Constitutiva de la Federación. Más tarde, el 4 de octubre del mismo año se promulgó la Constitución Federal, quedando la República Federal integrada por 19 estados y cuatro territorios.
En ese nuevo régimen, la antigua intendencia y corregimiento de Guanajuato se convirtió en el Estado Libre y Soberano de Guanajuato, con cuatro departamentos. La alcaldía mayor de León, junto con Guanajuato, Celaya y San Miguel de Allende, se constituyó en uno de los cuatro departamentos que integraron el estado de Guanajuato, con la misma extensión que tuvo durante el virreinato. Al mismo tiempo, el territorio de la hacienda de San Francisco Cuerámaro pasó a formar parte del partido de Pénjamo, junto con el de los actuales municipios de Abasolo y Huanímaro.

Mapa de Guanajuato, 1856. Imagen tomada del libro: Antonio García y Cubas, Atlas geográfico, estadístico e histórico de la República Mexicana, México, Editorial Miguel Ángel Porrúa, 1989, Carta 13

Más tarde, por decreto de Manuel Doblado, expedido el 16 de marzo de 1857 y publicado el 1 de abril del mismo año, la municipalidad de Pénjamo fue separada del departamento de León para anexarla al de Guanajuato. Como consecuencia de ese movimiento, Pénjamo sufrió una fuerte reducción al segregarle el pueblo de Cuitzeo (Abasolo) para anexarlo a la municipalidad de Irapuato, en tanto que el territorio de la hacienda de San Francisco Cuerámaro pasaba a depender del partido de San Pedro Piedragorda, hoy municipio de Manuel Doblado, continuando en la jurisdicción de León.

EN ESE MARCO NACIÓ LA CONGREGACIÓN DE CUERÁMARO


El licenciado Agapito de Anda, personaje poco conocido en la historia del estado de Guanajuato, fue el fundador de congregación de Cuerámaro en lo que fuera el casco de la hacienda de San Francisco Cuerámaro, la que adquirió de la Orden de la Sagrada Religión de Clérigos Regulares Ministros de los Agonizantes de San Camilo de Lelis (padres camilos) como resultado de la desamortización realizada por efectos de la Ley Lerdo del 25 de junio de 1856 y de la circular de 30 de agosto de 1858 expedida por don Benito Juárez en Veracruz.


La Ley Lerdo —cuya consecuencia fue la transformación más grande de la propiedad en la historia mexicana— no confiscaba la propiedad eclesiástica ni despojaba a la iglesia de sus riquezas: establecía que tal propiedad debía venderse, y que los fondos que se obtuvieran en pago serían entregados a la corporación respectiva, con la condición de que el comprador pagara al gobierno una alcabala o contribución, por traslación de dominio, equivalente al cinco por ciento de la operación.
La hacienda de Cuerámaro, de la comunidad religiosa de los padres camilos, quedaba comprendida entre las fincas rurales que se debían desamortizar.
Los padres camilos habían adquirido la hacienda de Cuerámaro en 1762, después de un largo proceso judicial de remates para pagar las deudas que pesaban sobre la hacienda tras la muerte de don Pedro Clavería, su anterior dueño, y la conservaron en propiedad por cerca de un siglo, hasta que en 1858 fue vendida al licenciado Agapito de Anda.


Pero la operación no fue sencilla. Después de la promulgación de Ley Lerdo, algunas de las comunidades afectadas por la desamortización, confiando en que se daría marcha atrás a la ley, efectuaron ventas ficticias y convenios secretos con personas de confianza, para seguir conservando sus propiedades. Tal fue el caso de la comunidad de los camilos, propietaria de la hacienda de Cuerámaro. Esta comunidad, tratando de evadir el cumplimiento de la ley, simuló vender la hacienda a José María Martínez Negrete y Primitivo Serrano, por 310,000 pesos, según escritura número 59833 de 23 de septiembre de 1856, otorgada ante el notario José Silverio Querejazu, en la Ciudad de México. Sin embargo, ambas partes firmaron al mismo tiempo un convenio secreto que permitiría a los padres camilos recuperar más tarde su propiedad en caso de que la ley se derogara, como en efecto sucedió.
México vivía entonces la Guerra de Reforma entre liberales y conservadores, que comenzó el 17 de diciembre de 1857 con la promulgación del Plan de Tacubaya, con el que se desconocía la Constitución, pero se continuaba reconociendo a Ignacio Comonfort como presidente. Sin embargo, muy pronto, desconocido por los liberales y presionado por los conservadores, Comonfort se vio obligado a salir de México, dejando la presidencia. Benito Juárez asume el cargo de manera interina y viaja a la ciudad de Guanajuato, para luego continuar de manera itinerante a Veracruz.
Como resultado de ese conflicto, las actividades políticas y militares que se sucedieron en México derivaron en la existencia de dos gobiernos paralelos, uno liberal y constitucional en Veracruz, con Benito Juárez en la Presidencia, y otro conservador, en la ciudad de México, encabezado por Félix Zuloaga.
Uno de los primeros actos de Zuloaga fue declarar nulas las leyes liberales dictadas hasta entonces —entre ellas la Ley Lerdo—, mediante decreto publicado el 28 de enero de 1858.
Pero el gobierno constitucional de Juárez, desde Veracruz, tomó medidas para contrarrestar el decreto reaccionario de Zuloaga, y expidió la circular de 30 de agosto de 1858, con la que establecía que todas las fincas devueltas voluntariamente por los adjudicatarios quedaban a disposición del gobierno constitucional para su venta definitiva.
Frente a la nueva situación, los supuestos compradores de la hacienda de Cuerámaro presionaron a los padres camilos a que recibieran la propiedad, y como estos se resistían a hacerlo, pidiendo el plazo necesario para solicitar otros compradores, los amenazaron con consignar a un juez la entrega de la finca. De esa manera, ante el riesgo de perder la propiedad, los padres camilos ofrecieron en venta la hacienda de Cuerámaro al licenciado Agapito de Anda. Finalmente, la operación se ajustó en 310,000 pesos, aunque la escritura no se otorgaría hasta que se practicaran y cumplieran las diligencias previstas por las leyes.
Así se formalizó la escritura número 85212 del 5 de octubre de 1858 otorgada ante Pablo Sánchez, por la que los camilos vendieron la hacienda de Cuerámaro a favor de Agapito de Anda, firmando como fiador el señor Rufino Carrada.
Pero no concluyeron con eso las dificultades para establecer la Congregación de Cuerámaro, pues el mismo José María Martínez Negrete, valiéndose de interpósita persona, denunció y obtuvo del Gobierno la admisión de su denuncia para la adjudicación de la hacienda, por haber procedido con engaños. Sin embargo, el licenciado Luis Otero, representante de Agapito de Anda, puso en claro los hechos y obtuvo de los apoderados del gobierno, Francisco Zarco y Ramón Guzmán, la ratificación del contrato de Agapito de Anda y la insubsistencia de la denuncia hecha por Martínez Negrete.
Por otro lado, con el fin de que se pudiera proceder a la venta de fracciones de la antigua hacienda para establecer la Congregación de Cuerámaro, los padres camilos otorgaron a Rufino Carrada un poder especial para que firmara la venta de tierras que hiciera Agapito de Anda en la hacienda de Cuerámaro, el cual fue firmado por el prefecto José María Becerril, en acta 87101 folio 1120, del 24 de febrero de 1859, otorgada ante el notario Pablo Sánchez.
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(CONTINUARÁ)

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[Este artículo está basado en la monografía  Cuerámaro... desde los muros de una hacienda, de Horacio Olmedo Canchola, publicado en la Colección Monografías Municipales de Guanajuato, 2010]
Reservados todos los Derechos.
Queda prohibida su difusión, copia o almacenamiento sin autorización expresa del Autor.

jueves, 20 de junio de 2019

2019: UN AÑO SIGNIFICATIVO EN LA HISTORIA DE CUERÁMARO

2019 es un año que adquiere relevancia y particular

significado para la historia y el devenir del

MUNICIPIO DE CUERÁMARO Y SU CIUDAD CABECERA




En este espacio iniciamos una serie de publicaciones con las que difundiremos periódicamente fragmentos de la HISTORIA DE CUERÁMARO.

PRIMERA PARTE

ORIGEN Y DEVENIR DE LA HACIENDA DE CUERÁMARO

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HORACIO OLMEDO CANCHOLA


El primer antecedente documental relativo a la colonización del territorio cueramarense lo encontramos en una merced de 8 de enero de 1543, dada por el virrey don Antonio de Mendoza a Diego de Horozco (sic), como parte de otras mercedes otorgadas al mismo tiempo al capitán Juan de Villaseñor Orozco, su padre, y a otros de sus hijos, por varias caballerías de tierra en diferentes lugares de la provincia de Michoacán y en las Chichimecas, donde se localizaba el valle de Cuerámaro.
El texto fundamental de la merced otorgada a Juan de Villaseñor Orozco es el siguiente:
Yo don Antonio de Mendoza, etc., por la presente en nombre de su majestad hago merced a vos, Juan de Villaseñor, vecino de esta ciudad, de caballería y media de tierras […] para que en la dicha caballería y media de tierras podáis plantar [..] árboles de castilla e la cultivar de las demás cosas que quisiéredes y por bien tuviéredes, e tomada por vos la posesión de ella sea vuestra e de vuestros herederos e sucesores, e de quien de vos o de ellos hubiere título e causa, e como de tal […] podáis disponer a quien quisiéredes e por bien tuviésedes con tanto que no sea iglesia, monasterio ni hospital ni a otra persona eclesiástica, so pena que la tal enajenación sea en sí ninguna, e la hayáis perdido e perdáis; la cual dicha merced os hago con tanto que no sea en perjuicio de su majestad ni de otro tercero alguno y con que en el cultivar de ella guardéis lo que está ordenado y mandado so las penas que acerca de ello están puestas, y de la posesión que de ella tomáredes no seáis despojado sin que primeramente seáis oído por fuero e por derecho vencido ante quien y como debáis. Fecho en México a viii [ocho] días del mes de enero 1543 años. Don Antonio de Mendoza, por mandato de su Señoría, Antonio de Turcios.
Merced primigenia a Juan de Villaseñor. [AGN. Ramo Mercedes No.2 Exp. 499]

Con base en la anterior, el texto de la merced otorgada a Diego de Orozco es el siguiente:
Este día se le dio otra de este tenor a Diego de Horozco hijo de Juan de Villaseñor en Cueramoro, linde a la parte del levante una estancia que se dice Tupátaro y al poniente otra que se dice Yestaro y al mediodía una sierra que se dice Cueramoro y hacia el norte una estancia de chichimecas que se dice Comanjani. Diosele como las demás el dicho día.
Merced a Diego de Horozco, hijo de Juan de Villaseñor. [AGN. Ramo Mercedes No.2 Exp. 502]


El devenir de la hacienda de Cuerámaro a través de 315 años puede dividirse en cinco épocas, atendiendo a las características de propiedad y tenencia que prevalecían en cada una de ellas:

  • La primera, que podemos llamar ÉPOCA FUNDACIONAL, abarca alrededor de veinticinco años, desde su fundación (ca. 1543) hasta la muerte del capitán Juan de Villaseñor Orozco, en mayo de 1566.

  • La segunda, ÉPOCA DE SUCESIÓN, va de 1566 a 1606, y es una época en la que la hacienda pasó por herencia de Juan de Villaseñor Orozco a su viuda, doña Isabel de Mérida, y más tarde, a la muerte de ésta (ca. 1580), a sus hijos Gabriel de Villaseñor y María de Orozco, esposa del capitán García de Contreras Figueroa. A partir de esas sucesiones hereditarias y tras la muerte de Gabriel de Villaseñor, comenzó la desintegración paulatina del vasto territorio de la hacienda de Cuerámaro, al venderse en diversas fracciones a distintos comparadores. La parte más grande, que ocupaba casi toda la extensión del actual municipio de Cuerámaro, fue vendida a Alonso Pérez de Bocanegra, Provincial Juez Ejecutor de la Santa Hermandad.

  • La tercera época, ÉPOCA DE EXPANSIÓN, entre 1606 y 1686, en la que la hacienda perteneció a Alonso Pérez de Bocanegra, y por sucesión de éste a uno de sus hijos, Marcos Mexía de Bocanegra, y más tarde, también por sucesión, a otro hijo del último, Juan Xaramillo de Bocanegra.

  • La cuarta época, que podemos llamar ÉPOCA DE VENTAS Y REMATES, entre 1686 y 1762, en la que la hacienda pasó sucesivamente a manos de diferentes propietarios, por ventas, sucesiones y remates. Aunque también es un periodo en el que se hicieron construcciones y mejoras importantes en la hacienda, sobre todo con don Manuel Tomás de la Canal.

  • La quinta y última, la ÉPOCA DE LOS CAMILOS, que va de 1762 a 1858-59, época que abarca casi un siglo, en la que la hacienda de Cuerámaro permaneció en poder de la comunidad religiosa de San Camilo de Lelis (padres camilos), hasta que por efectos de Ley Lerdo y las Leyes de Reforma fue rematada y vendida en favor del licenciado Agapito de Anda, quien la fraccionó para establecer en ella, no sin dificultades, la Congregación de Cuerámaro.


(CONTINUARÁ)
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[Este artículo está basado en la monografía  Cuerámaro... desde los muros de una hacienda, de Horacio Olmedo Canchola, publicado en la Colección Monografías Municipales de Guanajuato, 2010]
Reservados todos los Derechos.
Queda prohibida su difusión, copia o almacenamiento sin autorización expresa del Autor.

lunes, 23 de julio de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: EL SESQUICENTENARIO

El siguiente artículo fue publicado en el periódico Correo, de Guanajuato, el 12 de noviembre de 2009. Fue el segundo de la serie.

Cuerámaro de principios del siglo XX

SESQUICENTENARIO CUERAMARENSE

 Cuerámaro nació a la vida urbana hace 150 años, en la pequeña congregación fundada por el licenciad Agapito de Anda, en 1859, en lo que fuera la hacienda de Cuerámaro.

Durante más de 300 años, la hacienda de Cuerámaro fue pasando a manos de distintos dueños, por sucesión, por venta o por ejecución de remate para cubrir deudas de sus propietarios. Los penúltimos dueños de la hacienda fueron los Clérigos Regulares Ministros de los Agonizantes de San Camilo de Lelis, quienes la adquirieron en 1762, después de un largo juicio de remate por la sucesión de don Pedro Clavería, Regidor del Cabildo de la ciudad de Santa Fe y Real de Minas de Guanajuato.

Casi cien años conservaron los camilos la propiedad de la hacienda de Cuerámaro, hasta que los acontecimientos políticos y la Ley Lerdo obligaron su desamortización. En tales circunstancias, los padres camilos la vendieron por 310 mil pesos al licenciado don Agapito de Anda, en 1858.

Hasta ahora se ha considerado a Francisco Venegas como fundador del Cuerámaro moderno. Sin embargo, por hechos documentados fehacientemente en fuentes primarias, se puede probar que fue el licenciado AGAPITO DE ANDA quien fundó la congregación de Cuerámaro, a través del fraccionamiento de la hacienda.

El mismo Agapito de Anda, en una carta localizada en el legajo 734 del Ramo de Bienes Nacionales del Archivo General de la Nación, dirigida al gobierno de don Benito Juárez, dice lo siguiente:

Firma del Lic. A. de Anda, en el documento mencionado.
“…yo había concebido una idea más noble, más grandiosa, más filosófica y de asombrosos resultados para la riqueza pública, para los aumentos del erario, para el adelanto de la agricultura y para el alivio de la clase más menesterosa que existe en el campo sujeta a una condición que dista poco de la servidumbre: la de dividir la finca siglos atrás monopolizada, en fracciones de todos tamaños y precios, de manera que los hombres trabajadores e industriosos y hasta los proletarios mismos pudiesen entrar en la esfera de propietarios. […] Para dar a este proyecto el debido impulso, procuré establecer y se ha establecido en efecto una pequeña colonia o pueblo en que se han avecindado multitud de personas, principalmente compradores de fracciones y todos los antiguos sirvientes y jornaleros de la hacienda, que con apego a la propiedad que han adquirido no dudo adquieran también las virtudes sociales que son consiguientes.”

Además del anterior, existe en el Archivo Histórico de Notarías del Distrito Federal un documento inédito, fechado el 24 de febrero de 1859 (acta 87101, folio 1120 de la notaria de Pablo Sánchez), con el cual la comunidad de camilos otorga a Agapito de Anda poder para firmar la venta de tierras que éste hiciera en la hacienda de Cuerámaro, en tanto se formalizaba la escritura de la hacienda por la operación mencionada.

Ante tales evidencias, es tiempo de reconocer la verdad; es hora de corregir errores históricos, aunque hay quien se opone a ello, por necedad o ignorancia.

[Publicado el 12 de noviembre de 2009, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “Sesquicentenario cueramarense”. Autor: Horacio Olmedo Canchola © 2009]

jueves, 14 de mayo de 2009

CUERÁMARO

Autor: Horacio Olmedo Canchola (C)2009

En 2009 se cumplen 150 años de la fundación de la congregación de Cuerámaro


La historia de Cuerámaro, como la de cualquier otra población, se ha forjado con cada momento y cada ayer que nos sucede, y cada ayer es simplemente un momento de historia que se duerme en el lecho de los siglos, esperando ser despertado por un curioso para no volver a dormir jamás.

Imagen de Cuerámaro a principios del siglo XX. Destaca la arcada original de lo que fuera la casa grande de la hacienda de San Francisco Cuerámaro, y que para entonces ocupaba ya la hacienda de Tres Villas.
(Fotografía del archivo de Horacio Olmedo Canchola)

De manera muy sencilla, como ya lo hice en el prefacio de mi libro "...desde los muros de una hacienda: Cuerámaro", comienzo este artículo con la siguiente descripción del municipio de Cuerámaro:
Histórica y geográficamente, el territorio cueramarense es una parte insignificante del planeta tierra; resulta imperceptible en el continente americano, aparece diminuto en el marco de la República Mexicana y muy pequeño en el mapa del estado de Guanajuato.
La actual ciudad de Cuerámaro tiene su origen en los muros de la hacienda agrícola fundada por el capitán Juan de Villaseñor y Orozco a mediados del siglo XVI, con el nombre de San Francisco Cuerámaro.
En su devenir, desde la muerte de su fundador y a través de tres siglos, la hacienda de San Francisco Cuerámaro fue pasando a manos de distintos propietarios, algunas veces por sucesión testamentaria, otras por venta voluntaria y otras por remate para cubrir las enormes dudas que pesaban sobre ella.
Precisamente, a través de un largo proceso de remate que duró ocho años, la orden de la Sagrada Religión de Clérigos Regulares Ministros de los Agonizantes de San Camilo de Lelis, mejor conocida como la comunidad de los padres camilos, adquirió la hacienda de San Francisco Cuerámaro el 21 de agosto de 1762.
Casi cien años conservó la comunidad de los padres camilos su propiedad de la hacienda de Cuerámaro.
La independencia, el Imperio de Iturbide y los subsecuentes movimientos políticos y militares que luego hirieron y mutilaron al territorio nacional, poco o nada perturbaron la existencia de la hacienda. Ésta permanecía incólume en manos de los camilos, hasta que los acontecimientos liberales, y específicamente la Ley Lerdo promulgada por Comonfort el 25 de junio de 1856, obligaron a su desamortización y venta.
En medio de la turbulencia política que sufría el país y que se reflejaba intensamente en Guanajuato, situación conocida como Guerra de Tres Años, el futuro de la hacienda de San Francisco Cuerámaro pendía de un hilo sostenido en un extremo por el gobierno constitucional, que pugnaba por la Reforma, y por el otro por el gobierno conservador y reaccionario de Félix Zuluaga, quien luego de tomar posesión del gobierno expidió el 28 de enero de 1858 un Decreto que derogaba la ley de desamortización del 25 de junio de 1856.
Con base en este Decreto, todas las operaciones de desamortización eran nulas, quedando de nuevo los antiguos dueños en posesión de las fincas y terrenos desamortizados. De esa manera, los supuestos compradores devolvieron la propiedad de la hacienda de Cuerámaro a los padres camilos.
En ese nuevo escenario, viéndose presionados por las circunstancias, los camilos ofrecieron la propiedad en venta al licenciado AGAPITO DE ANDA, quien la adquiere con el fin de fraccionarla para fundar una congregación en lo que fuera el casco de la hacienda.
El mismo Agapito de Anda da constancia de la fundación de la congregación, en un manuscrito que bien puede considerarse el "acta de nacimiento de Cuerámaro", de la siguiente manera:
...yo había concebido una idea más noble, más grandiosa, más filosófica y de asombrosos resultados para la riqueza pública, para los aumentos del erario, para el adelanto de la agricultura y para el alivio de la clase más menesterosa que existe en el campo sujeta a una condición que dista poco de la servidumbre: la de dividir esa finca siglos atrás monopolizada, en fracciones de todos tamaños y precios, de manera que los hombres trabajadores e industriosos y hasta los proletarios mismos pudiesen entrar en la esfera de propietarios. Esta idea, que es en mi concepto el espíritu y la mente de la citada ley de 25 de junio, la comprende V. E. en toda su extensión y resultados, como bien lo manifiestan las disposiciones posteriores y análogas que ha dictado este Supremo Gobierno: por eso me abstengo de enunciarla y difundirme más sobre ella. Bástame manifestar que dedicado a ponerlas en ejecución he logrado realizarla enajenando la finca a multitud de compradores hasta en fracciones de a cincuenta pesos que éstos han de satisfacer en pequeños abonos y quizá en los productos de los mismos terrenos, aunque he tenido que pagar en un corto plazo la mitad del importe total de la finca.
Para dar a este proyecto el debido impulso, procuré establecer y se ha establecido en efecto una pequeña colonia o pueblo en que se han avecindado multitud de personas, principalmente los compradores de fracciones y todos los antiguos sirvientes y jornaleros de la hacienda, que con apego a la propiedad no dudo adquieran también las virtudes sociales que son consiguientes. (1)

Además de lo anterior, existe en el Archivo Histórico de Notarías del Distrito Federal un documento inédito, fechado el 24 de febrero de 1859, por el cual la comunidad religiosa de los camilos otorga al licenciado Agapito de Anda poder para firmar la venta de las fracciones de tierras que éste hiciera en la hacienda de Cuerámaro, en tanto se formalizaba la escrituración de compraventa de la hacienda. (2)
Ahora Cuerámaro es la ciudad cabecera del municipio del mismo nombre... El futuro esperado por el licenciado Agapito de Anda para los habitantes de la pequeña congregación que fundara hace ciento cincuenta años, se hizo realidad, y los ciudadanos, junto con las virtudes sociales, adquirieron también el gentilicio de cueramarenses. Sin embargo, a pesar de la importancia que representa este personaje para la historia moderna de Cuerámaro, Agapito de Anda no ha sido reconocido hasta ahora como el verdadero fundador de Cuerámaro.
Ante evidencias documentales como las mencionadas, ya es tiempo de que los cueramarenses reconozcan la verdad; ya es hora de corregir estos errores históricos y muchos otros, aunque haya quien no quiera aceptarlo, por ignorancia o necedad. Don Francisco Venegas no fue el fundador del pueblo, aunque sí su benefactor, y como tal debe ser reconocido.
  • Es honroso reconocer errores, y rectificarlos aunque nos duela hacerlo, más cuando se encuentran documentos que acreditan y comprueban la verdad. (José V. Canchola)
Fuentes:
  • (1) Archivo General de la Nación, legajo 734, Ramo de Bienes Nacionales.

  • (2) Archivo Histórico de Notarías, Acta 87101, 21 de febrero de 1859, folio 1120, Notaría de Pablo Sánchez.

  • Olmedo Canchola, Horacio (2002), ...desde los muros de una hacienda: Cuerámaro. México. Fundación Casa de la Cruz.