SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

martes, 31 de mayo de 2016

DESVELANDO LA LEYENDA DEL TIGRE DE SANTA JULIA

JOSÉ DE JESÚS NEGRETE, “EL TIGRE DE SANTA JULIA”

De gañán a soldado y de militar a bandolero


José de Jesús Negrete Medina, más conocido como “El Tigre de Santa Julia”, nació en Cuerámaro, Guanajuato, en 1874, aunque diversas fuentes señalan años diferentes, como en El País (Diario Católico), que el lunes 1 de junio de 1908, en el marco del juicio que se seguía al criminal, informa que «“El tigre de Santa Julia” cuenta con 34 años, y nació (1874) en el pueblo de Cuerándaro (sic), perteneciente al Estado de Guanajuato», o el periódico El Popular, que en la misma fecha dice que “En el pueblo de Cuerámbaro (sic), perteneciente al Estado de Guanajuato, nació (1875) Jesús Negrete; cuenta treinta y tres años”, y por otro lado, más recientemente, está la película de Alejandro Gamboa, que ubica su nacimiento en 1880.
En esa misma publicación, el diario El País, basándose en las declaraciones de Negrete, dice que sus padres eran gañanes en una hacienda de campo en Cuerámaro, y que los primeros años de su vida los pasó el acusado ayudando en esas faenas a los autores de sus días. Más tarde, en la publicación del miércoles 3 de junio, el mismo diario lo reitera de manera más explícita, informando que a pregunta expresa del Agente del Ministerio Público sobre si sus padres fueron dueños de algún rancho, Negrete contestó: “tenían solamente algunos terrenos, en los cuales yo les ayudaba a trabajar.”
Esta última confesión de Negrete echa por tierra la versión dramática que presenta la película “El Tigre”, imaginada por Francisco Sánchez y Alejandro Gamboa en el año 2000, en la que supuestamente al nacer José de Jesús muere su madre, y entonces el recién nacido es rechazado por su padre, quien además sospechaba que el niño no era su hijo, por lo que acaba arrojándolo violentamente por la ventana del sombrío jacal.
En realidad, poco se sabe sobre la niñez de José de Jesús Negrete Medina en Cuerámaro, porque a nadie le interesaba saberlo. Según sus propias declaraciones del 2 de junio de 1908, el pueblo de Cuerámaro tenía en aquella época menos de 2000 habitantes, y no había escuelas, por lo que él nunca tuvo instrucción, y eso —dice— influyó en su desgracia. Sin embargo, también declara que más tarde, al permanecer preso dos años en la Penitenciaría de México, aprendió a leer y a escribir.
Siendo muy joven, conoció en la hacienda de Tupátaro a Pedro Ortiz (o Pedro Herrera, como también se nombraba) y se hizo su amigo. Ortiz se hizo soldado, y así lo volvió a encontrar en el cuartel de artillería en Tacubaya. Más tarde Pedro Ortiz sería uno de los principales integrantes de la banda delictiva de “El Tigre”, en la Capital de la República. En sus declaraciones, Negrete define a Pedro Ortiz (Herrera) como “honrado y trabajador”.


 
Negrete declaró que desde niño había sentido verdaderos deseos de pertenecer al ejército, y que, cuando ya era casi un hombre, resolvió viajar a México para ingresar a un batallón. El diario El Popular (1 de junio de 1908) da cuenta de la declaración de Negrete y dice que con esa determinación “salió de Cuerámbaro (sic) a pie, y después de pasar grandes trabajos en el camino, llegó al Distrito Federal, entrando por Santa Fe”. De allí pasó a Tacubaya, donde estaba el cuartel del tercer regimiento de artillería, y allí fue dado de alta como soldado. Se distinguió por su buen comportamiento, por el uso de las armas de fuego y en el tiro al blanco. De esa manera fue ascendiendo hasta alcanzar el grado de sargento primero; pero hasta allí llegó, porque era el máximo grado al que podía aspirar un analfabeto.
En el cuartel trabó amistad con Heraclio Rodríguez, que fue “picador” (amansaba caballos del regimiento) y luego “forrajero”. Al cabo de cinco años de servicio en el ejército, Negrete solicitó licencia, la que le fue concedida de manera indefinida, al igual que a Heraclio Rodríguez

Su carrera delictiva comenzó en el cuartel militar de Tacubaya, siendo sargento de artillería con licencia. Allí cometió su primer robo conocido, acompañado por Heraclio Rodríguez, haciendo un hoyo en una pared del edificio, cuyo terreno, contenido y movimientos conocían a la perfección.

Según lo mencionado en el juicio, se sabe que a partir de entonces estuvo preso por diferentes crímenes y fechorías, entre otras, en 1897 por robo; en 98, por lesiones; en 99, por lesiones y robo; en 1900, por robo; en 1901, por homicidio, y en 1904, por lesiones y homicidio en la colonia de Santa Julia.

Pero eso será otra historia…

Nada tiene que ver la realidad de José de Jesús Negrete con lo que presentó la primera versión cinematográfica del legendario personaje realizada por Arturo Martínez en 1973, tampoco la novela El Tigre de Santa Julia, de Carlos Islas, publicada por editorial Universo en 1980, que sirvió de inspiración para la película de Alejandro Gamboa. En la realidad, el nuevo Tigre de Santa Julia, no el personaje histórico, sino el que conocen las nuevas generaciones, surgió de la película de Gamboa, y a través de sus personajes y el imaginario colectivo se ha despojado de toda maldad y defectos, trascendiendo a toda realidad.

Lo que menos importa en la producción de novelas y películas populares es el personaje real, ni lo que fue ni lo que hizo. Lo verdaderamente importante, lo que da razón de ser a la industria de crear héroes que se traduzcan en consumo, es lo que dejan los personajes y el producto que se vende. Y para eso, sin duda, hay que cargar a los productos y a los personajes de fuertes dosis de violencia, sexo, amor, humorismo, drama, crítica social y mentiras.




Cristina Michaus, actriz que participó en la cinta de Gamboa, entrevistada por La Jornada antes del estreno de la cinta, dice que en la película “El Tigre de Santa Julia" hay un homenaje a las muertas de Juárez. A pesar de que "El Tigre" es una comedia muy divertida y disfrutable, me sorprendió su carga de denuncia social; por ejemplo, en la escena de la lapidación me acordé de Atenco; no estoy diciendo que... sea subversiva, pero hay momentos que hacen pensar... Creo que sin pretenderlo "El Tigre" [se refiere a la película, por supuesto] nos hace reflexionar nuestra realidad actual…"

 
Sobre el personaje mítico, Alejandro Gamboa, director de la más reciente versión de la película “El Tigre”, reconoce tácitamente que el personaje de la película no es José de Jesús Negrete el real, el de carne y hueso, sino un héroe:
"Están plasmados en él [en el héroe de la película] muchas de las virtudes y defectos que tenemos todos nosotros. Como figura de la literatura salió de los periódicos, ahí fue donde se creó el mito y la leyenda. El personaje histórico cometía sus asaltos [crímenes y fechorías] y sus actos se publicaban en los periódicos, pero por otro lado existía lo que se llamaba La Hoja Volante, los cómics y la nota roja de la época, en los que se inventaban sus aventuras; entonces el Tigre salía en los periódicos formales con sus fechorías y en la hoja volante sus aventuras; es como si hoy se viera a un bandolero en las noticias y al mismo tiempo tuviera su cómic, esto es, historias inventadas pero verosímiles". (La Jornada, 27 de septiembre de 2002)
Y agrega que el objetivo de la película fue
"hacer una cinta divertida... una película de aventuras... algo como el "Libro Vaquero" y del gusto popular. Esta leyenda no la maneja la historia oficial, sino el pueblo; es un personaje legendario e hicimos una nueva versión, aportamos una historia a lo que ya es una leyenda. El personaje de la película surge del pueblo, es noble, leal, inocente y valiente, que se indigna ante el abuso". (La Jornada, 27 de septiembre de 2002)