SEMBLANZA CURRICULAR

Mi foto
Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.

miércoles, 1 de julio de 2015

El Bajío Guanajuatense



 Origen y significado del término Bajío


La planicie conocida como Bajío guanajuatense, con elevaciones que van de 1700 a 2000 metros sobre el nivel del mar, es una gran llanura apenas interrumpida por algunas sierritas volcánicas, mesetas y lomeríos, en la que se incluyen los territorios de los actuales municipios de Abasolo, Huanímaro, Irapuato, Pueblo Nuevo, Romita, Salamanca, San Francisco del Rincón, Silao y Villagrán, así como parte de los de Apaseo el Grande, Celaya, Ciudad Manuel Doblado, Cortázar, Cuerámaro, Guanajuato, Jaral del Progreso, León, Purísima del Rincón, Santa Cruz de Juventino Rosas y Valle de Santiago.

¿Pero qué significa el término bajío, que da nombre e identifica a esa región tan característica de la meseta central de la República mexicana...?

 

El término bajío (de bajo) denota una elevación del fondo en los mares, ríos y lagos. En la terminología náutica se refiere a una zona de rocas o de arena que se eleva desde el fondo a la superficie.
¿Por qué, pues, comenzó a utilizarse el término bajío para denominar a las llanuras de una región central del altiplano en la Nueva España, que nada tiene qué ver con cuestiones de marinería…?
El doctor José Luis Lara Valdés anota que el origen de la denominación de bajío para la planicie guanajuatense puede encontrarse en el Ensayo político sobre el reino de la Nueva España, donde —dice— se señala al Bajío como región preeminente de la Intendencia Mayor de Guanajuato. Observa también que antes del siglo XIX no se encuentran referencias a la denominación de Bajío, y que Humboldt pudo haber tomado el término de los informes del segundo intendente de Guanajuato, Juan Antonio de Riaño, quien había sido marino en la armada española, motivo por el que pudo haber adoptado el término bajío para referirse a las tierras bajas de la Intendencia Mayor de Guanajuato.
En efecto, en la segunda edición corregida y aumentada del Ensayo político, publicada en español en 1827, se anota que “yendo del valle de Tula al gran llano de Querétaro es necesario pasar la montaña de Calpulalpan”, y luego precisa lo siguiente:

"Al norte de este país montañoso comienzan las vastas llanuras de San Juan del Río, de Querétaro y de Zelaya, llanuras fértiles llenas de ciudades y de pueblos considerables. Llámanse bagíos, y sin embargo su altura media iguala á la del Pui-de-Dome en Auvernia; tienen cerca de 30 leguas de largo, y se extienden hasta el pie de las montañas metalíferas de Guanajuato."
Hasta ahí, el antecedente de la denominación de bajío en la obra de Humboldt parecía firmemente sustentado. Sin embargo, si se revisa comparativamente el mismo párrafo en el texto original de la primera edición francesa del Ensayo político, publicada en París en 1811, uno se percata de que en ésta no aparece la aclaración expresa de “Llámanse bagíos”, como se anota en la cita anterior. Pero tampoco se encuentra en la primera edición completa, traducida al español por González Arnao, publicada en 1822. Por tanto, se puede deducir que la aclaración sobre la denominación de bajío en el Ensayo Político aparece a partir de la edición de 1827, cuando ya el uso del término era común en la Nueva España.
Es sabido que el antecedente fundamental del Ensayo político fue el informe conocido como Tablas geográficas políticas del reino de Nueva España, redactado por el Barón a finales de 1803, el cual fue entregado al virrey Iturrigaray en 1804. También se sabe que buena parte de los datos utilizados en ambas obras provenía de materiales acumulados previamente a través de diversos informes de subdelegados e intendentes, redactados a fines del siglo XVIII para cumplimentar la orden del virrey Juan Vicente Güemes Pacheco y Horcasitas, segundo conde de Revilla Gigedo. Y aun cuando el manuscrito de las Tablas geográficas no fue publicado íntegramente hasta 1822, Carlos María de Bustamante había comenzado a difundirlas preliminarmente en el Diario de México, aunque sólo logró publicar diez breves entregas, dejando trunca su publicación. Pero al revisar las Tablas geográficas en el manuscrito original, tampoco se encuentra referencia alguna al término bajío.
De lo anterior se concluye que no se puede tomar de manera determinante la obra de Humboldt como origen de la denominación de Bajío para referirse a la región guanajuatense y lo mismo se puede decir de los distintos informes que eventualmente sirvieron de fuentes para su redacción, como es el caso del informe de Riaño, porque tampoco se encuentra en ellos —o al menos no en el de éste— ninguna referencia temprana a la denominación de Bajío.

Por lo que toca al uso de la denominación de bajío en fuentes documentales de la época, el término comenzó a utilizarse a partir de los primeros años de la Guerra de Independencia, principalmente en el ámbito militar de los realistas, como se observa en informes, partes militares y otros documentos generados desde los primeros años de la insurgencia. En 1811, por ejemplo, el coronel realista Miguel del Campo daba parte al general Félix María Calleja sobre las novedades ocurridas en la región del Bajío, donde se encontraban los insurgentes.
Por último, se puede afirmar que a partir de 1813 ya se toma la denominación de Baxio o Bajío con una connotación oficial en el gobierno realista, para referirse expresamente a la región que ocupa la planicie guanajuatense. Así se encuentra en oficio del virrey Félix María Calleja, con el que otorga a Agustín de Iturbide el nombramiento de Coronel de Infantería Provincial de Celaya, con el mando militar de la Provincia de Guanajuato y el cargo de Comandante de todas las tropas del Baxio.



martes, 7 de enero de 2014

TIGRE DE SANTA JULIA

Con esta entrada quiero iniciar las actividades para este año que comienza. La intención es tratar de aclarar mitos que se convirtieron en leyendas, leyendas que se toman como verdades... Hay mucho que dilucidar, pero por ahora voy a iniciar retomando un artículo que publiqué en el periodico Correo de Guanajuato, en el 2011.
A partir de la redacción de ese artículo hice una investigación que todavía está pendiente de publicación. Espero pronto poder difundirla. Mientras, vaya este adelanto:

martes, 8 de enero de 2013

UN RECORRIDO POR LA HABANA



 Colón descubrió la isla de Colba (Cuba) el 27 de octubre de 1492 y la llamó Juana, en honor del primogénito de los Reyes Católicos. En 1525, Fernando de Aragón la llamó Fernandina, nombre con el que fue poco conocida y siguió conservando el primitivo nombre de Cuba.
Su colonización comenzó en 1510, con la expedición de Diego Velázquez de Cuellar, cuando ya casi se había exterminado a la escasa población indígena de siboneyes y taínos.
Escudo concedido a la isla de Cuba en 1516

Una de las primeras villas españolas que se fundaron en la isla fue la de San Cristóbal de la Habana (1519), en una posición estratégica a la entrada de una tranquila bahía, ubicación que la exponía al constante asedio de los piratas y corsarios, por lo que una de las principales preocupaciones del gobierno español fue la defensa. De esa manera, en 1539 comenzó la construcción de la primera fortaleza llamada Fortaleza de La Habana o De la Real Fuerza. Su construcción estuvo a cargo del alarife Francisco de Aceituno.
En 1555 La Habana y su fortaleza fueron destruidas por el pirata francés Jacques de Sores.
La reconstrucción se inició a partir de 1558, pero había quedado en evidencia la ineficiencia defensiva de la fortaleza, por lo que sería necesario tomar nuevas medidas para fortificar la ciudad y la entrada a la bahía.

(Vista lateral la Real Fuerza. En la torre lateral destaca la silueta de la Giraldilla, símbolo de la Habana)

En 1589 se inició simultáneamente la construcción de dos nuevas obra para complementar la defensa de la ciudad y de la bahía: El Castillo de los Tres Reyes del Morro, ferente a la Habana, y el Castillo de San Salvador de la Punta, del lado de la ciudad.