SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. Es DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Socio activo de la Sociedad Mexicana de Geografía y Estadística (SMGE), y fundador y presidente de la SMGE Correspondiente en el Bajío de Guanajuato. Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM. Ha sido profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México; profesor invitado en posgrado de la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC); conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010) por el Gobierno del Estado de Guanajuato. Hasta el 30 de septiembre de 2025, fue Director de Integración de Planeación, Proyectos y Presupuesto, de la Dirección General de Obras y Conservación de la UNAM.
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lunes, 11 de enero de 2010

2010



En todas las culturas y en todos los tiempos, el ser humano ha buscado siempre una renovación periódica, la suya propia y la de su mundo, en una simbiosis eterna, poniendo en el mañana toda su esperanza y su fe. La eternidad, sin embargo, es una medida incomprensible, y ha sido necesario fraccionarla hasta reducirla a la escala del ser que la contempla, aunque no la transite en toda su extensión, porque la existencia del hombre está acotada en un tiempo finito. La medida de un año, entonces, parece la más adecuada para relacionar al hombre con la eternidad.

Ya con esa escala tan manejable, el hombre puede planear su vida para un día, para una semana, para un año, para un lustro... pero la verdad es que ningún ser vivo tiene asegurado ni un segundo de su existencia.
Nosotro, humanos, pobres mortales, no somos la excepción; aunque siempre decimos que "para todo hay tiempo".

Horacio (el poeta latino) acuñó en sus Odas el siguiente verso:
  • Carpe diem quam minimum credula postero.

No podría haberlo expresado de otra manera el Consagrado a las Horas:

  • Aprovecha el día de hoy, porque el mañana es incierto.
El tiempo pasa, y se escurre como el agua entre los dedos, y cuando nos damos cuenta, ya tan sólo nos queda algo de humedad para saciar la sed. Ahora estamos comenzando un nuevo periodo de un año, que abarcará sus 365 días; estamos buscando una renovación, poniendo nuestras esperanzas en el mañana, como hace diez año lo hicimos con el nuevo milenio. ¡Mil años que son 10 siglos...! En casi dos lustros de este milenio han sucedido muchas cosas. Vimos morir a seres amados que cumplieron su ciclo para comenzar otra renovación, otra relación más íntima y estrecha con el tiempo eterno; pero también vimos nacer otros pequeños seres a quienes amamos aún antes de conocerlos. Carpe diem...
Alcanzamos algunas metas, pero también otras las perdimos para siempre. Hoy me doy cuenta de que tengo muchos pendientes en el cajón de los buenos deseos. Muchos de éstos, de tan viejos, al volver a sacarlos de su escondite se esfumaron con el viento de los años. Otros, necios, se siguen aferrando al "poder ser", sin percatarse de que su "hacedor" ya ha recorrido casi todo su camino, y que en éste no hay vuelta atrás. Pero también, entre todos esos, hay algunos deseos, quizás los más, que aún se ven vivos, brillantes, esperando ser desvelados para alzarse como estrellas, como objeto y sustento de vida. Carpe diem...

A todos los que forman mi universo, a quienes amo, quiero desearles no lo mejor para este año que comienza, sino lo mejor para cada día de su vida.

CARPE DIEM quam minimum credula postero

jueves, 30 de abril de 2009

TRES CONSAGRADOS A LA HORAS

A lo largo de la historia, en diferentes campos y en distintas épocas, siempre han estado presentes importantes horacios, consagrados a las Horas.
Enseguida te presento a tres de los más reconcocidos:




  • Quintus Horatius Flacus (65 a. C. - 8 a. C.) Nació en Venusia, Apulia, el 8 de diciembre de 65 a. C., y murió en Roma el 27 de noviembre de 8 a. C. Es el principal poeta lírico y satírico en lengua latina. Entre sus obras, destacan las Sátiras, las Odas, su obra más importante, el Carmen Saeculae y el Arte Poética. Horacio decía: "Carpe Diem (aprovecha el día presente). Piensa que cada día puede ser el último".

  • Horacio Nelson (1758 - 1805) Nació en Burnham Thorpe, Norfolk. Es el héroe naval más amado en la Gran Bretaña. En 1794 perdió la visón del ojo derecho, pero no el ojo mismo, en el sitio de Calvi, en Córcega; más tarde, en julio de 1797, perdió el brazo derecho, en un infructuoso ataque a Tenerife. En agosto de 1798 libró con éxito la batalla de Abukir contra la expedición francesa a Egipto, mandada por Napoleón. En 1805 atacó y venció a lsas flotas hispano-francesas en Trafalgar, pero esa fue su última batalla: una bala lo abatió, y murió poco después.

  • Horacio Quiroga (1878 - 1937) Cuentista, dramaturgo y poeta. Nació en Salto, Uruguay, el 31 de diciembre, y murió en Buenos Aires, Argentina, el 19 de febrero de 1937, por sucicido con cianuro, luego de saber que estaba enfermo de cáncer. Es considerado el maestro del cuento latinoamericano. Su obra se sitùa entre la declinaciòn del modernismo y la emergencia de las vanguardias. Entre sus obras destacan Cuentos de amor, de locura y de muerte (1917), Cuentos de la Selva (1918), Anaconda (1921) y Los desterrados (1926).