SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

lunes, 6 de julio de 2015

¡En vida, hermano, en vida!

SON DE CUERÁMARO...

Toda realidad adquiere diferentes tintes según el cristal con que se mira.

En la edición 1787 de la revista Proceso (29-01-11), Samuel Máynez Champion publicó el artículo “Otro centenario fallido”, relativo al centenario del nacimiento de Salvador Contreras. En ese artículo se destila notoriamente una infundada, irónica y tendenciosa crítica a los cueramarenses.
  Seguramente ignorante del homenaje que se verificó en Cuerámaro y en la sede del Congreso del Estado, textualmente dice Máynez, refiriéndose a Cuerámaro:
“haber sido cuna de un ínclito músico, exponente fervoroso del nacionalismo mexicano, jamás ha sido motivo de orgullo [para Cuerámaro]. ¿Por qué habría de serlo? ¿No es el demérito un motor de bienestar? ¿No es la ignorancia un lubricante apto para que el engranaje patrio no se atasque? ¿No es la desmemoria una cualidad que favorece el desarrollo del país?”
Y para rematar con una puntilla envenenada, concluye irónicamente:
“en la próspera ciudad de Cuerámaro se prefiere la degustación de música traída de allende sus fronteras y se eligen para sus calles títulos tan estrambóticos como Playa de Hamburgo. ¿Por qué habría de enorgullecerse de su único artista si el fallido producto de su obra no le alcanzó ni para comprarse un coche?”
Mi respuesta y réplica al señor Máynez, en aquel entonces, fue la siguiente:
Ante todo, quiero decirle que soy un cueramarense orgulloso de su origen, de su gentilicio y de su gente. Por tal razón, después de haber leído con interés su artículo no puedo quedarme callado, y he de felicitarlo porque en él destila erudición y un lenguaje digno de elogios; pero también he de observar que evidencia una deplorable desinformación y un imperdonable descuido de su parte.
Una crítica sin fundamento es un infundio, y usted conoce perfectamente el significado de esta palabra. Y le preguntaría: en su criterio, ¿es el infundio un motor de bienestar...?
El hecho de que un pobre ignorante no conozca la Muralla China no significa que ésta no existe. Cuerámaro, para su conocimiento, no sólo está orgulloso de su gente, sino que le reconoce sus méritos y los valora.
Desde hace varios años, señor Máynez, la Casa de la Cultura de Cuerámaro lleva el nombre de Salvador Contreras, y se instituyó el reconocimiento Salvador Contreras, para distinguir los méritos de los cueramarenses. En lo que se refiere a la celebración del centenario del nacimiento de Contreras, desde principios del año pasado se planteó un proyecto en el que participaron la familia de Contreras, Aurelio Tello, autoridades municipales, distintas organizaciones culturales y académicas y su servidor. Ese proyecto alcanzó su objetivo el 10 de noviembre, con un acto de reconocimiento a Salvador Contreras en el Congreso del Estado de Guanajuato. Ese mismo día, en Cuerámaro se rindió un homenaje al ínclito cueramarense, con la develación de una placa conmemorativa y la presentación de un concierto en el jardín de la población. En Guanajuato, igualmente se realizaron diferentes actos que, quizás por localistas, no son de su conocimiento. Pero en fin… ¡estoy seguro de que le estoy hablando de una realidad diferente a la que usted a través de sus cristales de miope pudo apenas observar!
Y no obtuve respuesta del susodicho Máynez.
Pero si bien es cierto que Cuerámaro no es un jardín de las musas ni templo de cultura, a leguas podía verse que el señor Máynez sabía muy poco de Salvador Contreras, y mucho menos de Cuerámaro y de su gente...


 

En lo personal, como cueramarense orgulloso de su origen, también puedo decirle al señor Máynes, porque estoy seguro de que no lo sabe (al igual que muchos cueramarenses), que además de Salvador Contreras, "Guanajuatense Distinguido" e "Hijo predilecto de Cuerámaro", hay muchos otros cueramarenses destacados en el ámbito de sus respectivas profesiones, en el arte, la ciencia, en la academia y en la cultura.

Uno de ellos es el maestro FRANCISCO JAVIER GARCÍA LEDESMA, compositor, violonchelista y director de orquesta, nacido en Cuerámaro el 9 de febrero de 1966.

¡EN VIDA, HERMANO, EN VIDA! —escribió Ana María Rabatté— “No esperes a que se muera la gente para quererla y hacerle sentir tu afecto. En vida, hermano, en vida.”


El maestro García Ledesma es egresado del Conservatorio Nacional de Música, en donde obtuvo el título de Licenciado en Composición; es maestro en Ciencias de la Educación por el Instituto de Estudios Universitarios, plantel Slamanca, Gto., y actualmente reliza estudios de doctorado en la Universidad Autónoma de Madrid. Entre otras actividades profesionales y académicas, es Coordinador Académico de los Programas de Música de Nivel Medio Superior y Licenciatura del Departamento de Música de la Universidad de Guanajuato; ha sido miembro de la Orquesta de Cámara de la Universidad del Nuevo Mundo, de la Orquesta Sinfónica y de la Orquesta de Cámara del Conservatorio Nacional de Música. Ha participado en presentaciones internacional y ha recibido diversas distinciones y reconocimientos por su trabajo musical.
En su obra, García Ledesma trata de plasmar lo que observa en su tiempo, en este tiempo que le ha tocado vivir. Se basa en vivencias cotidianas y estados anímicos, pero también en la naturaleza.
El catálogo de sus obras abarca piezas para instrumentos solos, para grupos de cámara, así como composiciones para orquesta de cámara y orquesta sinfónica. Destacan piezas como “Nocturno”, “Danza para cinco percusionistas”, “Atmósferas”, “El rayo que no cesa”, “Luna llena Luna nueva”, “Sonata para guitarra”, “Murmullo del Universo” y "Paisaje Rojo", entre otras.
Su música ha sido escuchada en diversos foros de primera importancia. Entre ellos, la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, la Universidad Nacional Autónoma de México y el Festival Internacional Cervantino, en Guanajuato.

La música de García Ledesma es aún desconocida para Cuerámaro; pero es tiempo de valorarla, con el reconocimiento a los méritos de este destacado cueramarense…

No se debe olvidar que un pueblo vale por su gente.

¡En vida, hermano, en vida!
Para escuchar algunas de sus composiciones, se recomienda visitar el siguiente blog: http://franciscogarcialedesma.blogspot.mx/