SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

viernes, 3 de febrero de 2017

CUERÁMARO... la historia recuperada (4)



SEGUNDA ETAPA DE LA HACIENDA


A la muerte del capitán castellano don Juan de Villaseñor Orozco —con lo que se cierra la etapa fundacional, primera de las cinco en la que he dividido el devenir histórico de la hacienda de Cuerámaro—, sus propiedades pasaron por herencia a doña ISABEL DE MÉRIDA, su esposa en segundas nupcias. Más tarde, a la muerte de doña Isabel de Mérida, hacia 1580, la hacienda de pasó por sucesión a Gabriel de Villaseñor y María de Orozco.

GABRIEL DE VILLASEÑOR, MARÍA DE OROZCO Y GARCÍA DE CONTRERAS

María de Orozco, una de las hijas de Juan de Villaseñor y doña Catalina Cervantes de Lara y Andrada, había recibido la hacienda de Tupátaro como dote de su matrimonio con García de Contreras Figueroa.

Hacienda de Tupátaro (Fotografía de José Alcocer Figueroa, tomada de Internet)

En un documento que obtuve durante la investigación que dio como resultado mi libro Cuerámaro… desde los muros de una hacienda, se encuentran varios traslados de solicitudes relativas al trámite de posesión de los sitios heredados por Gabriel de Villaseñor y María de Orozco. El más antiguo, fechado en la estancia de Tupátaro el 14 de enero de 1582, lo presentan “Gabriel de Villaseñor hijo de Juan de Villaseñor y heredero suyo y así mismo Grª de Contreras Figueroa como conjunta persona de doña María de Horosco hija del dho Juan de Villaseñor...”

Consta en dicho documento que el corregidor Domingo de Mendiola nombró a Miguel Sánchez para que en nombre de la Real Justicia “vaya a las partes y lugares que le fueren mostradas por los dhos Grª de Contreras y Gabriel de Villaseñor y los meta en posesión de los dichos sitios de estancias contenidos en los dhos títulos...”

El mandamiento define que los sitios sobre los que se daba posesión eran los siguientes:

[...] los ayos Grande y chico y otro acapo que por nombre llaman Valle florido y otro Ytuato, y ansimismo de molinos contenidos en los dhos títulos y así mismo [...] tres estancias que están dende el Remanso del cerro de cuchicuato asta el cerrillo de San Gregorio por el Río turbio abajo. Y así mismo otra estancia que llaman Yestaro y otra de la Cieneguilla y otra que alinda con la estancia de yestaro el río arriba que son Los Sauzes y otra que así mismo linda con la propia estancia de yestaro de otra parte del rrio arrimados a unas lomas y assi mismo otras estancias, la una en los altos por cima de la de yestaro y la otra por cima de queramaro en los altos y laderas y otra q llaman Seruceo termino de Penxamo, con todas las caballerías de tierra y heridos de molino, y así mismo mando dar posesión de otras estancias contenidas en los títulos y mercedes fechas por el Yll.mo don Antonio de Mendoza […]

En el mismo documento se incluye un traslado de 4 de mayo de 1593, en el que Felipe II manda se de amparo y posesión de las tierras a María de Orozco y García de Contreras. En ese traslado ya no se menciona a Gabriel de Villaseñor, como en los anteriores, porque éste había muerto poco antes de esa fecha.

Traslado de 4 de mayo de 1593, en el que Felipe II manda se de amparo y posesión de las tierras a María de Orozco y García de Contreras.

La posesión le fue dada a García de Contreras el 25 de enero de 1596. Después de esa fecha las “Haciendas de vacas y ganado mayor de Ayo el Grande jurisdicción de la Nueva Galicia” fueron vendidas a Alonso Galván, vecino de Querétaro, con lo que se redujo sensiblemente la extensión de la hacienda fundada por Juan de Villaseñor Orozco.

Más tarde, según escritura de 11 de mayo de 1606, María de Orozco y su esposo García de Contreras Figueroa vendieron la hacienda de Cuerámaro por seis mil pesos de oro común, a Alonso Pérez de Bocanegra.

Declaración y reconocimiento de la compraventa que hizo Alonso Pérez de Bocanegra.

De acuerdo con la escritura, la operación comprendía

un molino de pan moler con sus haderezos y aparexos, y quatro sitios de estancia de ganado maior los tres, y el uno de menor que tenían el uno nombrado Yestaro, y otro los Sauces  y otro que está junto a él en las lomas que llaman las Margaritas y otro en el sitio que dicen de querámaro con otro llamado San Jerónimo constan de las caballerías de tierra de rriego questán en los dichos sitios y fuera de ellos en el valle de queramaro.

A partir de esa extensión, que abarcaba apenas una cuarta parte de la superficie del actual municipio de Cuerámaro, Alonso Pérez de Bocanegra y sus herederos formaron un latifundio que abarcaría la mayor parte de lo que es ahora el territorio de la municipalidad cueramarense. Eso sin contar las grandes extensiones que tenían en otras regiones de la Nueva España, como Querétaro, San Luis Potosí, San juan del Río, Apaseo...

Así se cierra la etapa de la sucesión, segunda en el devenir histórico de la hacienda de Cuerámaro, y comienza la de su expansión.


(CONTINUARÁ)

[Todos los artículos que se publican en este Blog Horario: consagrado a las horas, son de la autoría de Horacio Olmedo Canchola, y se publican como resultado de una investigación histórica independiente. Quedan reservados todos los derechos de autor y protegidos por las leyes nacionales e internacionales sobre el Derecho de Autor.]  



martes, 31 de enero de 2017

CUERÁMARO... la historia recuperada (3)



FUNDACIÓN DE LA HACIENDA DE CUERÁMARO

 
Panorámica de la antigua Hacienda de Cuerámaro durante el primer tercio del siglo XX.

 

MEMORIA EN MOVIMIENTO


En 1541, el capitán español don Juan de Villaseñor Orozco participó en la Guerra del Mixtón, al lado del virrey don Antonio de Mendoza. Es probable que a su regreso comenzara a colonizar el territorio de chichimecas al norte del río Grande, donde fundó sus haciendas de Tupátaro y de Cuerámaro, al menos dos años antes de que le fueran otorgadas las mercedes del 8 de enero de 1543, y tres, antes de que recibiera la de Túpátaro.

La merced de Tupátaro, que le fue otorgada por Francisco Vázquez de Coronado, el 20 de junio de 1544, dice lo siguiente:

Yo francisco Basquez de Coronado […] =Por la presente en nombre de su magd. señalo e doy a vos Juan de Villaseñor una estancia para ganado mayor en las chichimecas por el camino que va á coramaro en una sieneguilla que se hace de una fuente que nace junto á un cerrito con una caballería de tierra= mas os doy en el dicho nombre otra estancia para el dicho ganado frontero de coramaro al norte pasado el Río en un rincón que hace un cerro que se parece de coramaro e con ella otra caballería de tierra para vos e para vuestros herederos y subcesores [...] fecho en guadalaxara en veinte de Junio de mill y quinientos y quarenta y quatro años = francisco Basquez de Coronado=
De esa manera, tanto en el caso de la hacienda de Cuerámaro como en el de Tupátaro, así como en el de los otros pueblos en los que pidió autorización para fundar estancias, la merced no fue otra cosa que la regularización de la situación de la propiedad de tierras que de hecho habían sido ocupadas con anterioridad, y el reconocimiento legal de las haciendas fundadas en ellas, como era costumbre en aquella época.

Así comenzaron los avatares de la hacienda agrícola y ganadera que al paso de los siglos daría origen y nombre a la ciudad de Cuerámaro y a su municipio…

LO QUE EL TIEMPO SE LLEVÓ

Durante la primera mitad del siglo XVI, para designar el tipo de merced que se concedía, se utilizaban principalmente los términos de estancia, labores, caballerías y sitios para ganado mayor o menor.

De manera general, la estancia se refería a cierta extensión de terrenos para producción agrícola o ganadera, en la que se asentaban casas que habitaban los propietarios y sus trabajadores; pero también definía a ciertos núcleos de población como ranchos o poblezuelos con escasos habitantes.

El término hacienda adquirió un significado más amplio y preciso para determinar una propiedad rural con una gran extensión de tierra contigua, con un grupo de construcciones que generalmente incluían la residencia del propietario, del administrador y de los peones, así como una capilla, graneros, establos y corrales.

De esa manera, dentro de la hacienda, el término estancia se refería específicamente a la casa principal y al casco de la hacienda.

En este artículo, al decir hacienda nos referimos de manera general a las construcciones y a la infraestructura, molinos, trojes, aperos, ganado, etcétera, considerando implícitamente el dominio sobre los recursos naturales y terrenos que la integraban, así como la fuerza de trabajo.

LA CASA GRANDE DE LA ANTIGUA HACIENDA DE CUERÁMARO


Arcada y capilla de la antigua Hacienda de Cuerámaro (1965)

La casa grande de la hacienda de Cuerámaro fue construida donde ahora se encuentra el templo de Cristo Rey (actualmente llamado de San Francisco de Asís).

Tenía al frente un portal con ocho arcos de medio punto, de cantera, viendo al oriente, apoyados en columnas toscanas también de cantera.


Portal de la antigua Hacienda de Cuerámaro (1926)
El portal estaba cubierto con techo de viguería y terrado; aunque ahora sólo queda la arcada del portal, ya sin techo, a la que inclusive le modificaron sus proporciones como resultado de diversas intervenciones, la última fue cuando se revistió de cantera el nuevo templo.

A través de los arcos de medio punto se podía ver la puerta de la casa, y cuatro esbeltas ventanas al lado norte de la puerta, y dos al sur, con marcos de cantera.

La puerta principal daba acceso a un corto pasillo que terminaba en un arquito sostenido con columnas pareadas de cantera.

El pasillo desembocaba en el patio interior, rodeado con amplios portales techados con viguería y terrado, a donde se abrían las puertas y ventanas de los principales aposentos.


Interior de la antigua Hacienda de Cuerámaro a principios del siglo XX.
Arcada del portal de la Hacienda de Cuerámaro.
La capilla de San Francisco de Asís (conocida como el “templo chiquito” desde mediados del siglo pasado) remataba y cerraba el portal por el lado norte, mientras que al lado contrario, al sur, quedaba un arco que miraba a las trojes.

Al lado oriente de la capilla, estuvo el camposanto, al que se accedía desde la capilla por la puerta lateral de la nave. Algunas personas han dicho equivocadamente que el cementerio abarcaba buena parte de la plaza y que llegaba hasta el jardín actual. Lo cierto es que el panteón de la hacienda estaba confinado en lo que actualmente es un atrio o patio lateral de la capilla, atrás de las oficinas parroquiales. Las osamentas que se encontraron fuera de esa área, en donde actualmente está el jardín y casas de comercio, correspondían a entierros que se hicieron en distintos lugares, sobre todo como resultado de batallas entre insurgentes y realistas, pero en realidad no se puede decir que el camposanto llegara hasta esos sitios.


Arcada de la antigua Hacienda de Cuerámaro a principios del siglo XX.

Al lado sur de la casa grande, cerrando la plaza de la hacienda, existían tres grandes trojes de sólida construcción, con muros y contrafuertes de más de un metro de espesor.
A finales del siglo XIX, las construcciones de las trojes comenzaron a reutilizarse como vivienda y comercios. En una de ellas, donde hacía esquina la calle Juárez y el Jardín de los Héroes (que hoy ocupa el anexo frontal del Mercado Hidalgo), en la que fuera la casa y la tienda de don José Vicente Canchola y actualmente es una casa de cambio, todavía se puede observar lo que queda de una de esas trojes, y justo en la esquina, la base de uno de sus contrafuertes.

Construcción que fue una troje de la antigua Hacienda de Cuerámaro (1926)


(CONTINUARÁ)

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