SEMBLANZA CURRICULAR

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Nació en Cuerámaro, Guanajuato. DOCTOR EN ARQUITECTURA (2009), Maestro en Arquitectura (2000) y Arquitecto (1976), por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Profesor de asignatura en Posgrado en Arquitectura (FA UNAM), coordinador y ponente de diplomados en la DECAD FA UNAM, profesor titular en la Universidad Marista campus Ciudad de México, profesor invitado de posgrado por la Universidad de San Carlos de Guatemala (USAC), conferencista, aficionado a la pintura, la música, la historia y la literatura; viajero empedernido, autor de la monografía histórica "Cuerámaro... desde los muros de una hacienda" publicada en la edición especial de la Colección Bicentenario (2010), Gobierno del Estado de Guanajuato,

miércoles, 12 de diciembre de 2012

ALGO SOBRE CUERÁMARO: Modernización



Hace dos meses se dio en Cuerámaro el cambio de gobierno municipal. Durante mucho tiempo, como en todo el país, había prevalecido solamente la hegemonía del PRI. Después comenzó una alternancia que se dio fundamentalemente entre el PRI y el PAN. Cada una de las pasadas administraciones municipales ha dejado una huella de su paso en la imagen urbana... Aunque no siempre como para enorgullecerse. Actualmente Cuerámaro es uno de los tres municipios administrado por el PRD (Cuerámaro, Huanímaro y Moroleón). ¿Cuál será el sello que dejará en el municipio, y especialmente en la ciudad de Cuerámaro...?
Todo eso me ha hecho reflexionar nuevamente sobre la modernización en Cuerámaro, tema que traté hace tiempo en un artículo publicado en el periódico Correo, de Guanajuato, el 15 de abril de 2010, y que ahora difundo en este Blog.


Modernización

Las últimas décadas del siglo XIX representaron las primeras del nuevo pueblo de Cuerámaro. En 1885, la población en el municipio se estimaba en 6,525 habitantes, de los cuales 3,373 se concentraban en el pueblo cabecera.
En ese contexto, a partir de la erección del pueblo como cabecera del nuevo municipio, los cueramarenses debían hacerlo todo, porque todo faltaba. Uno de los compromisos era construir las casas municipales. Con tal fin, Francisco Venegas vendió al Gobierno del estado un solar, que fue escriturado en 1880 ante Aniceto Torres. El edificio de las oficinas municipales nunca pudo ser construido como pretendían los ciudadanos cueramarenses del XIX, por falta de recursos. Otras obras que se atendieron prioritariamente en esa época fueron los espacios públicos, las vialidades y la construcción de puentes sobre la acequia, esto último a cargo de Francisco Manríquez.
Hacia 1883 ya se había establecido el jardín y se había comenzado el empedrado de las calles y la plaza principal. Después se estableció la “plaza-mercado”, que marcó la fisonomía del pueblo hasta 1962, cuando Juan José Torres Landa ordenó la modernización del pueblo.
La imagen urbana de Cuerámaro durante la primera mitad del siglo XX era la misma que la de muchos pueblos y ranchos del país: el agua para el servicio doméstico se obtenía en un pozo hecho a cielo abierto, localizado por el camino a la Cieneguilla, y se repartía y vendía en cántaros de barro que se transportaban en carretas tiradas por mulas; el rastro era un corral insalubre, y la carne se transportaba hasta la “plaza” a “lomo de hombre”; el alumbrado público lo constituían apenas algunos focos instalados en muy pocas esquinas de las calles del pueblo, y por otros que los propios vecinos instalaban en la entrada de sus casas; las necesidades fisiológicas de la población se hacían, en la mayoría de los casos, al aire libre y a flor de tierra, en los corrales traseros de las casas, para que comieran los cerdos y las gallinas, o en letrinas que acumulaban permanentemente los desechos, pues eran raras las fosas sépticas; las casas, comercios y cantinas que se localizaban a lo largo de la “Calle del Agua” descargaban sus drenajes en la acequia, cuyas aguas, ya servidas, eran aprovechadas a su paso para lavar la ropa y hasta para bañar a los niños…
Actualmente Cuerámaro participa de la vida moderna y de la mayoría de los servicios que ésta procura; sin embargo, resulta deprimente su pérdida de identidad: los espacios públicos están siendo ocupados anárquicamente por el comercio ambulante de todo tipo, al igual que por anuncios, vehículos y autobuses; la arquitectura vernácula se ha sustituido irresponsablemente y hoy se ven todo tipo de mamotretos en el centro y en todas las calles, que desfiguran la imagen urbana…
¿Eso es la modernización?, ¿es ese el ideal que buscan los cueramarenses de ahora?

[Publicado el 15 de abril de 2010, en el periódico Correo, Editoriales, Guanajuato, bajo el título de “¿Modernización?” Autor: Horacio Olmedo Canchola ©2010]